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La Misión Diplomática de Alemania en Nicaragua anunció que el gobierno de nuestro país hoy inaugura lo que su agencia de cooperación denomina “nuestro proyecto estrella en Centroamérica”, en el cual invirtieron 36 millones de dólares y 13 años de gestiones. Se trata de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas de Managua, que, con una inversión de 86 millones de dólares, acopiará, suspenderá y filtrará los desechos sólidos que contienen las aguas negras, para posteriormente verterlas al lago Xolotlán.

La embajadora de Alemania en Nicaragua, Betina Kern, explicó que hoy debe ser un “un día de alegría” para el país, y especialmente para los capitalinos, porque finalmente se inaugura la obra que limpiará el lago, una iniciativa de la cual se comenzó a hablar en 1996, durante el gobierno de Violeta Chamorro.

Precisó que en aquella ocasión, las primeras ideas de esta obra se compartieron con el entonces presidente alemán, Roman Herzog, durante una visita que hizo a Nicaragua. Detalló que se trata de un proyecto en el que Alemania volcó su cooperación, pues se destinó el monto más grande aprobado hasta ahora para un país de Centroamérica, calculado en 36 millones de dólares.

Millones invertidos

Kern enfatizó en que la obra tiene un costo total de 50 millones de dólares, sin embargo, los directivos de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) aclaran que la inversión es de 86 millones de dólares.

Ruth Herrera, Presidenta de Enacal, explicó que son 86 millones de dólares, sumando el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Banco Alemán, fondos nórdicos y el aporte del gobierno.

Aparte de los 36 millones de la cooperación alemana, Enacal recibió un préstamo de 30 millones del BID, otro préstamo de 12 millones del Fondo Nórdico de Desarrollo, y la empresa estatal dispuso un aporte de 8 millones de dólares.

No la opera Enacal

“La planta es una de las más modernas del país y se necesita de una transferencia de tecnología entre el operador privado y Enacal, que en un futuro la administrará”, dijo Marvin Chamorro, Ejecutivo del Banco de Desarrollo Alemán.

Chamorro recordó que la construcción de la planta la realizó la firma inglesa Biwater International, cuyos técnicos, según el proyecto, se encargarán de operar y administrar la planta por los próximos cinco años, brindando capacitación a los funcionarios de Enacal, quienes la recibirán en nombre del Estado hasta en el año 2014.

82 años contaminando

A partir de hoy este plantel, ubicado tres kilómetros al norte de los semáforos de La Subasta, en Carretera Norte, saneará las aguas servidas por 60 empresas industriales y más de un millón de capitalinos, antes de verter el líquido al Lago de Managua o Xolotlán.

La construcción de la planta forma parte del Programa de Manejo de la Cuenca del Lago de Managua, que comprende la rehabilitación y ampliación del sistema de alcantarillado de la capital, y el saneamiento de las riberas del manto acuífero de un mil kilómetros cuadrados, el cual recibe aguas negras desde hace 82 años (1927).

Sólo se filtrará, no se purificará

El tratamiento que brindará esta planta a las aguas negras de la capital consiste en desviar el líquido que antes iba directamente hacia el Lago de Managua, y acopiarlo en estas instalaciones mediante una red de grandes tuberías.

En el plantel, mediante varios procesos, se reduce todo el contenido contaminante del agua, hasta obtener una calidad de líquido acorde con los niveles que debería tener un lago de las características del Xolotlán. “Pero no es agua potable”, aclaran los técnicos de Biwater.

El tratamiento inicia con un proceso donde se le quitan todos los objetos sólidos con que llegan las aguas negras, lo que incluye separación de arenas y grasas. Un sedimentador primario que utiliza un sistema llamado “lamelas”, en los grandes tanques de concreto de seis o siete metros de altura, funciona como filtro biológico al hacer circular el agua por grandes placas de plástico.

Esta agua parcialmente filtrada después llega al sedimentador secundario, otros tanques con “lamelas” donde se le aplica el mismo proceso pero más refinado. Finalmente, el líquido se envía a una estación de bombeo, donde se impulsa esta agua al lago. “No hay tratamiento químico ni bacteriológico. Es un filtrado total, pero nada más”, explicaron.

Si la superficie del Lago de Managua está por debajo de los 40 metros sobre el nivel del mar, el agua tratada se impulsará por gravedad, sin necesidad de bombearla.

La planta también tiene un sistema de tratamiento de lodo. Son otros tanques de concreto (espesadores y digestores de lodo), que producirán tierra fértil para la agricultura y del cual se puede aprovechar el gas metano.