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Unos 110 jóvenes menores de 25 años, entre estudiantes universitarios y 17 empleados del BAC y voluntarios de El Salvador y de Costa Rica; iniciarán hoy la construcción de nueve viviendas para igual número de familias en la comunidad de Laureles Sur, ubicada en la carretera a Sabana Grande.

Los jóvenes que anoche salieron de la Universidad Americana (UAM) forman parte del segundo contingente de voluntarios que participan en la fundación “Un techo para mi país”, programa creado en Chile en 1997, y que desde 2001 amplió su radio de acción a otras zonas de América Latina. En la actualidad ese programa está presente en 14 países.

Los jóvenes anoche durmieron en una escuela de la comunidad, y a las 7 de la mañana de este sábado comenzaron a trabajar en el levantamiento de las viviendas para familias de escasos recursos económicos.

Las mochilas, valijas y equipos de trabajo --barras, martillos, mangueras y otros instrumentos necesarios para levantar una vivienda-- formaron parte del “equipaje” que los jóvenes subieron a los autobuses que los transportaron al lugar antes indicado.

Antes de su partida, los jóvenes organizadores universitarios le dijeron a los voluntarios que el paso que estaban iniciando no va a cambiarle la vida a las familias beneficiadas, pero sí darán un paso más a favor del desarrollo.

Jean Carlos Usuna, estudiante de arquitectura de la UAM y uno de los organizadores del grupo, dijo a END que “con las familias vamos a convivir desde las 7 de la mañana hasta el anochecer.

Al culminar el levantamiento de las viviendas, mañana domingo, habrá una entrega de diplomas a los voluntarios y reconocimiento a las familias, lo que los hará acreedores de las viviendas”.

Dijo que ayer mismo un grupo de jóvenes involucrados en el proyecto repartieron los materiales para construir las nueve viviendas. Esos materiales fueron aportados por varias empresas privadas, para no retrasar el inicio del trabajo que hacen los voluntarios.

Entre las empresas privadas que financiaron la compra de los materiales de construcción está el BAC. También los jóvenes están siendo apoyados por la Fundación Capri.

Alba Aguirre, encargada del departamento de responsabilidad social del BAC, dijo que entre los 17 voluntarios del BAC hay gente (todos menores de 25 años de edad) de atención al cliente, de contabilidad y de las demás dependencias que tiene la institución financiera, la que está apadrinando el proyecto “Un techo para mi país”.

“No necesitas ser arquitecto o ingeniero para participar en la construcción de una vivienda, porque las casas que los muchachos van a construir este fin de semana son bien sencillas, y por eso, nosotros priorizamos en el banco a gente muy joven, para que se pudiera integrar con facilidad con el resto de los universitarios”, dijo.

Construir o comprar una casa en Nicaragua cada vez se torna más difícil. La agilización de los trámites para obtener los permisos de construcción y conseguir financiamiento a plazos más largos e intereses más bajos, son algunos de los aspectos que retrasan la edificación de viviendas, por lo cual, el déficit habitacional sólo el año pasado llegó a un millón de casas.

Según un análisis de la Cámara de Urbanizadores, presentado el año pasado en un foro sobre vivienda, en Nicaragua los proyectos habitacionales de orden social son pocos, y, sobre todo, tienen tasas de interés bastante altas y a plazos muy militados, lo cual dificulta a las personas de escasos recursos adquirir una vivienda digna.

Consciente de esta realidad, el BAC unió esfuerzos con la Fundación ‘Un techo para mi país’”, para viabilizar la construcción de las viviendas antes indicadas, “y como parte de nuestra responsabilidad social decidimos apoyar a estas nueve familias que no tienen un techo seguro donde habitar, y que además, viven en condiciones de pobreza”, añadió la funcionaria de la institución bancaria.

Dijo la licenciada Aguirre que las casas se construirán en un tiempo record de 24 horas, mediante el sistema de ensamblaje de partes prefabricadas, lo cual significa que los beneficiados recibirán su casa este domingo.

A través de la Fundación “Un techo para mi país”, se han beneficiado a más de 40 mil familias en toda América Latina. La meta para 2010 es llegar a construir 50 mil viviendas.

La erradicación de la extrema pobreza es el objetivo de “Un techo para mi país”, y por esa meta luchan diariamente miles de jóvenes en toda Latinoamérica. Hay más de 200 millones de personas que viven con menos de un dólar diario, y es a ellas a quienes los voluntarios dedican su trabajo y esfuerzo, agregó Aguirre.