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Analizar el impacto de la crisis económica en la niñez es la preocupación de la Federación Coordinadora Nicaragüense de Organismos No Gubernamentales que trabaja con la Niñez y la Adolescencia, Codeen, y otros países de la región latinoamericana.

Colombia, Paraguay, Perú, El Salvador y Nicaragua, están en continuo contacto para intercambiar experiencias y considerar posibles soluciones.

Adilia Amaya, representante de Codeni, indicó que tratan de coordinar la forma en que cada país plantea sus opciones y la forma de abordar el problema.

“Nuestra propuesta inicial es la realización de un seminario nacional para analizar la situación. Una de las consideraciones a plantear es la coordinación con otras organizaciones que trabajan el tema y con las instituciones gubernamentales para aunar esfuerzos, cómo intervenir y evitar duplicar esfuerzos”, comentó Amaya.

Asimismo, una de las propuestas ante el debilitamiento del ingreso familiar por la falta de empleo y la reducción de las remesas, es plantear al Estado el fortalecimiento de medidas ya existentes, como la nutrición escolar, y promover la permanencia en las escuelas.

“Estimamos que muchas familias pobres tendrán que centrarse en satisfacer las necesidades básicas, y por esto los padres podrían enviar a los niños y adolescentes a trabajar”.

La representante de Codeni señaló que otros puntos a estimar son el posible incremento de la violencia intrafamiliar y las actividades de los adolescentes que, al no ver opciones de vida, pueden tender a ser objetivos de la delincuencia.

“Ya existe un problema estructural en el país, pero esto podría agravarse y agudizar la situación”.

Consideró que, en su conjunto, Estado, sociedad civil y la familia, tienen que encontrar salida a las repercusiones financieras internacionales que golpean al país
Sobre las mismas organizaciones que trabajan con la niñez, Amaya expresó que en estos momentos el financiamiento de los donantes a los proyectos en Nicaragua también está en revisión, y aunque no se espera que tengan problemas para terminar las obras ya aprobadas, para 2010 la situación podría cambiar.