Mauricio Miranda
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Después de tocar varias puertas de instituciones defensoras de Derechos Humanos y de oficinas de gobierno, la señora Claudia Torres se presentó a EL NUEVO DIARIO para pedir ayuda y lograr que el cuerpo de su hijo, Hebert Omar Valiente Torres, muerto en Guatemala en 2005, sea repatriado a Nicaragua.

El adolescente, de origen nicaragüense, murió tras recibir un disparo el 12 de febrero de 2005. En Guatemala hay proceso de investigación por este caso, en el que se señaló como involucrados a agentes de la Policía Nacional Civil de ese país.

Pero ahora, la prioridad para doña Claudia es el retorno de los restos de Hebert, enterrado en un cementerio en el municipio de San Pedro Sacatepéquez, en el departamento guatemalteco de San Marcos.

“Yo he buscado ayuda y no ha habido respuesta. Yo he ido a preguntar, he llorado. Ya por último a uno se le salen las lágrimas de ver que tu propio gobierno no te puede ayudar”, dijo acongojada doña Claudia.

“Lo que a mí me dicen en el Ministerio de Relaciones Exteriores es que ellos me pueden ayudar en la papelería para que yo vaya (a Guatemala), pero que ellos no tienen dinero para que ellos traigan el cadáver, que yo lo tengo que poner”, relató.

“Porque yo para Guatemala me voy con mi cédula, me subo en cualquier vehículo y me voy. El problema mío es que no tengo el dinero para traerlo, porque como me fui a Guatemala con una mano adelante y con otra atrás, así regresé. Y regresé con un hijo menos”, comentó la señora.

La Presidencia, la Procuraduría de Derechos Humanos, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, la Policía Nacional y la Cancillería, son algunas de las instancias que ha visitado sin éxito.

Según sus cálculos, el regreso del cuerpo de Hebert tiene un costo que oscila entre los 2,200 y los 2,500 dólares.

“El gobierno, en cualquier Estado del mundo, cuando la gente es pobre y no tiene posibilidades económicas para traer el cadáver de su hijo, entonces el Estado, a través de la Cancillería, hace la repatriación. Pero a mí no me han escuchado”, expresó doña Claudia.