Jorge Eduardo Arellano
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El nivel de mora del microcrédito en nuestro país se encuentra en una tasa que oscila entre un 3.5 y un 4 por ciento, según los directivos de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas, Asomif, quienes consideran muy positivas esas cifras, pues revelan que los nicaragüenses cumplen con su responsabilidad en el pago de sus créditos.

Los estándares internacionales establecen como adecuados los niveles de mora que no sobrepasan el cinco por ciento, explicaron, y las cifras nacionales están por debajo de esos estándares.

“El microcrédito es una importante opción que tienen las personas de escasos recursos económicos para emprender un negocio o fortalecerlo. Una pequeña suma de dinero puede ser suficiente para abrir el camino a grandes oportunidades”, reza una nota de Asomif.

En nuestro país se estima que las microfinancieras agrupadas en Asomif han colocado créditos por 240 millones de dólares en áreas rurales y urbanas, mientras que el Sistema Financiero Nacional destinó 184.6 millones de dólares al sector de las micro, pequeñas y medianas empresas.

De esos créditos dependen 350 mil familias y los empleos de 700 a 800 mil personas.

El Banco Central de Nicaragua indica que la cartera de préstamos de las microfinancieras aglutinadas en Asomif representa el 10 por ciento del financiamiento de todo el Sistema Financiero, lo que deja en evidencia la importancia de este sector en la economía del país.

A inicios del año, el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, fue categórico al condenar la actitud de algunos usuarios de crédito de no querer pagar sus compromisos con las entidades de microfinanzas.

Rosales agregó que estas entidades canalizan recursos obtenidos en el mercado financiero internacional y que también tienen que honrar sus compromisos, señalando que este tipo de recursos deben continuar fluyendo.

Una señal positiva que fortalece el microcrédito es el reciente acuerdo entre las microfinancieras y el gobierno, en el que los representantes del Ejecutivo reconocen la importancia de fomentar el pago.

Pese a que miles de pequeños agricultores han enfrentado las adversidades del clima, los altos costos de producción y las fluctuaciones de precios de sus productos, se han sostenido como clientes “A”, por sus excelentes récords de pago de los microcréditos que han recibido, dice la información de Asomif.

“El alto sentido de responsabilidad es lo que hace que una persona sea creíble y de confianza”, subrayan, y por eso “el microcrédito se ha convertido en una de las herramientas más populares en la lucha contra la
pobreza”.