• |
  • |
  • END

San José y Managua

Nicaragua dio el primer paso para facilitar el tránsito de turistas desde Costa Rica al resto del Istmo, pues la visa de ingreso a estos ciudadanos fue suspendida. Sin embargo, el gobierno tico no pretende emular en el corto plazo a Nicaragua, pues la visa a los pinoleros sirve de “filtro” para evitar una inmigración mayor.

En breves declaraciones, el canciller Bruno Stagno estimó que por el momento “es difícil” aplicar reciprocidad, y que de analizarse el tema, se haría con las autoridades de Migración.

Bienvenido sea el decreto nica

A finales de la década de los 90, el gobierno nicaragüense suspendió dicha visa al firmar un acuerdo con su contraparte tica, sin embargo, estos últimos se quedaron con sus promesas de someter el tema al Congreso para aprobar dicha derogación.

Pasaron más de cinco años y Costa Rica no dio una clara respuesta a su promesa escrita en el Acuerdo Lizano-Cuadra, por el contrario, demandó en 2005 a Nicaragua ante la Corte de La Haya, por el presunto derecho de navegación armada por el río San Juan y otros reclamos.

“Es un gran paso de apertura de Nicaragua. Es bienvenido porque viene a fortalecer los lazos comerciales y facilita el turismo. Nuestro país también debe dar una apertura, y en su momento lo tendrá que hacer”, valoró el empresario tico Óscar Alfaro, agregando que el gobierno costarricense deberá asumir este reto, “pero también debemos reconocer que las realidades entre ambas naciones son distintas. Aquí llega mucha inmigración de nicaragüenses, y eso es lo que preocupa a las autoridades, ya que por el momento la visa ha sido usada como un control”, adujo Zamora.

Un filtro

En tanto, el Director de Migración, Mario Zamora, coincidió con el empresario al exponer que “Costa Rica es un país receptor de altos flujos migratorios, donde la política de visas es un mecanismo de filtro y análisis que requiere la seguridad migratoria, para garantizar que quienes vengan no tengan antecedentes penales”.

Indicó que se debe valorar alguna acción, sin desconocer que el país se ubica como un receptor de inmigración masiva. “La política nacional se mantiene bajo los lineamientos de visados. Se debe acomodar a las condiciones nuestras, de ser el único país receptor de flujos migratorios en Centroamérica”, explicó.

Política no se aprovechó

Martha Cranshaw, Coordinadora de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, consideró que el decreto presidencial no se supo aprovechar y duda mucho que la medida sea recíproca.

“Lo veo muy poco probable que Costa Rica sea recíproca con la política nicaragüense del libre visado. Eso tendría gran repercusión económica para ese vecino país, y ahorita, en época de crisis financiera, no creo que quieran prescindir de ingresos con los cuales contaban”, explicó, agregando que aparentemente nadie les alertó sobre la medida.

Recordó que el tránsito de nicas a través del Consulado, anualmente tiene un promedio de poco más de 200 mil solicitudes de visas, y cada visa tiene el valor de 20 dólares. Esto representa al menos 4 millones de dólares anuales.

“Creo que Nicaragua debió analizar este tema bilateralmente antes de tomar una decisión, y con algún acuerdo se hubiera favorecido a nuestros conciudadanos, quizá con alternativas paulatinas como la posibilidad de un visado múltiple para los nicas que residen en Costa Rica y visitan continuamente Nicaragua”, dijo.

Cranshaw dijo que una preocupación, antes del decreto, debió ser el procedimiento, pues en términos de relaciones exteriores, cuando se piensa tomar una medida que involucra a otro país, los mandatarios acostumbran comunicarlo a su homólogo para que éste evalúe las posibles repercusiones. “Todo indica que las autoridades costarricenses fueron tomadas de sorpresa, en un tema que económica y financieramente sin duda les afecta”.

Esperanzas vanas

Consultando a los usuarios de servicio del Consulado costarricense, la joven Jamileth Reñazco, nicaragüense que reside en Costa Rica, dijo que una medida recíproca de Costa Rica ante la política de libre visado de Nicaragua sería lo ideal.

“Yo viajo al menos dos veces al año, y sería mejor evitar los trámites, además que sería un ahorro”, expresó, considerando que sería muy positivo que la reciprocidad llegara a hacerse realidad.

Por su parte, el ciudadano José David Escoto, quien labora en una empresa costarricense, comentó que él no tiene la mínima esperanza de algo parecido, porque la recolección de dinero a través de las visas es muy fuerte.

“El libre visado sería una pérdida para ellos. Por otra parte, la cantidad de costarricenses que vienen a Nicaragua es poca y no traen mucho dinero, principalmente visitan San Juan del Sur y pronto se regresan”, expresó Escoto, quien consideró que al menos la medida del libre visado beneficiará a los hijos nacidos en Costa Rica de padres nicaragüenses.