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Los pobladores de siete barrios de Tipitapa están sin agua potable desde hace ocho días, y ante la sed y la falta de respuesta de parte de las autoridades de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), los pobladores han decidido bañarse en la oficina comercial de ese municipio, donde siempre hay servicio.

“Tenemos ocho días que ni una gota de agua nos llega porque Enacal no da respuesta. Nos dicen que está quemada la bomba y sólo cuentos son”, dijo molesta Lidia Mendoza, mientras se echaba agua con una taza en la entrada de la oficina comercial de Enacal en Tipitapa, acompañada de otras mujeres y niños.

Doña Lidia habita en el barrio “Yuri Ordóñez”, donde la población teme brotes de alguna enfermedad ante el desabastecimiento, ya que muchos han decidido beber agua de pozos artesanales y de ríos. “Ya estamos desesperados. Los niños no pueden ir a clases por la falta de agua. Estamos bebiendo agua de pozo, de río y estamos expuestos a cualquier enfermedad”, señaló.

“Así como acompañamos a doña Ruth Selma Herrera cuando decía que el pueblo tiene sed, ahora le decimos a ella que el pueblo tiene sed”, gritaba Karla López, del barrio “Orontes Centeno”.

Miles sin agua

Según Ricardo Osejo, promotor de la Red Nacional de Defensa de los Consumidores (RNDC), los afectados por el desabastecimiento son unos 11 mil usuarios de este municipio, principalmente de los barrios “Yuri Ordóñez”, “Orontes Centeno”, Loma Verde, San Jorge, Tangará, La Majada y “Jorge Navarro”.

Denunció que llegan camiones de Enacal cargadas con agua, pero se desconoce su paradero. Algunos pobladores del barrio “Orontes Centeno” dijeron que esas pipas llegaban a abastecer a los allegados del gobierno y a miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC).

“Vienen a dejar agua a la delegada del Mined (Ministerio de Educación) y a los CPC, y no nos dan agua a nosotros”, dijo una vecina, que evitó dar su nombre por temor a represalias.

En cuanto a la denuncia de Osejo, la divulgadora de Enacal negó que haya “favoritismo” para los funcionarios del gobierno o los CPC, sin embargo, dijo que la distribución del agua que se lleva a través de las cisternas se hace en coordinación con la delegada de la Aguadora en Tipitapa, Patricia Guido, y los “líderes” de las comunidades.

Cobran más

Osejo dice que otro problema en este sitio es que “Enacal está cobrando más, pues hay familias pobres que pagaban 40 córdobas mensuales y ahora esa cifra ascendió hasta 90 córdobas”.

Cristian Torres, divulgadora de Enacal, confirmó que varios barrios fueron afectados por el desabastecimiento, pero dijo no saber cuántos son en total, y negó que la afectación sea de ocho días, pues iniciaron el viernes pasado, cuando el pozo número cinco de La Majada se dañó por alto voltaje de electricidad en el servicio que presta Unión Fenosa.

Agregó que este sábado los técnicos repararon la bomba para llevar el vital líquido a los pobladores, pero desde las 10 de la mañana hasta las cuatro de la tarde del domingo pasado, hubo cortes de energía en el mismo pozo, lo que provocó nuevamente la descomposición de la estación de bombeo.

Prometieron solución

Sin embargo, prometió que anoche los pobladores volverían a recibir agua, debido a que a las 11 de la mañana de este lunes fue reparada la bomba, y desde esa hora empezarían a llenar los tanques de Enacal, para luego llevar el líquido a los usuarios.

Jorge Katín, Gerente de Comunicación de Fenosa, confirmó la queja de los pobladores al indicar que al igual que este domingo, el martes pasado también hubo un corte programado de más de cinco horas en el mismo pozo que indicó la funcionaria de Enacal, lo que significa que tampoco hubo agua en la zona, tal como lo denunciaron los pobladores. El vocero refirió que el corte de energía del martes fue de 10 de la mañana a 3:23 de la tarde, y el de este domingo fue de 10 de la mañana a 4:06 de la tarde. Estos “apagones”, según Katín, fueron anunciados previamente a las autoridades de Enacal, y con el propósito de mejorar las redes de distribución eléctrica en esa zona.

Asimismo, deslindó responsabilidades por los altos voltajes que según Torres, provocaron el daño del pozo en el sector conocido como La Majada.