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Si hoy ocurriera en el país un terremoto como el acontecido en 1972, que dejó 10 mil muertos y 20 mil heridos, aparte de dolor, habría impotencia porque no habría sangre para dar abasto a este último segmento.

La cobertura, con las reservas actuales que tiene el Centro Nacional de Sangre de Cruz Roja Nicaragüense, ni siquiera llegaría al uno por ciento de esa población, pues sólo cubriría a 82 personas, considerando que un herido, en las condiciones expuestas, demanda hasta 12 unidades de sangre.

Es decir que se necesitaría un stock de 240 mil unidades de sangre para cubrir la demanda sin contratiempos. Pero en Nicaragua actualmente las reservas de sangre no llegan ni a mil unidades.

La coordinadora nacional de Promoción de la Donación Voluntaria de Sangre, Johely López, advierte que “con lo que estamos captando por día no supliríamos un desastre natural en el país”.

De acuerdo con López, hasta el 12 de junio del presente año cuentan con 987 unidades de sangre. “Es decir, tenemos déficit hasta para suplir los hospitales, por lo tanto necesitamos más donantes”, sostiene.

Este año López especifica que requieren de por lo menos 9 mil donantes voluntarios “para alcanzar las 80 mil unidades de sangre (en 2009), pues cada donante nos da sangre dos veces anualmente”.

Los centros que más demandan sangre son el Hospital Escuela “Lenín Fonseca”, el Hospital “Roberto Calderón”, conocido como “Manolo Morales”, y el Hospital Infantil “La Mascota”, todos de referencia nacional y ubicados en Managua.

“O sea, hablamos de centros asistenciales que atienden a pacientes de todo el país, no sólo ven accidentados, ven también a personas con cáncer, hemofílicos, quemados, entre otros”, expone la funcionaria.

Cada hospital requiere entre 20 y 40 unidades a diario, de acuerdo con las cirugías programadas, pero el centro sólo puede garantizar el 60 por ciento de esa demanda, en el mejor de los casos, y eso gracias a que los 31 mil donantes voluntarios con los que cuenta cumplen religiosamente con su donación.

Un ejemplo a seguir

Ésa es como una labor de hormigas: pequeñita, pero que cuando se junta deriva en cosas que asombran. Un ejemplo de eso es Julio César Solórzano, originario de Managua, que en agosto próximo registrará oficialmente 100 donaciones, convirtiéndose con ello en el mayor donador de sangre a nivel nacional y latinoamericano.

Solórzano dice que comenzó a donar sangre a los 30 años, precisamente en el terremoto de 1972. “Porque había mucha demanda de sangre, entonces me animé, aunque tenía nervios”, cuenta.

Cuenta que la segunda y tercera vez que donó sangre los nervios también aparecieron. “Pero ya la cuarta vez fue tan familiar hacerlo, que desde entonces donar sangre es mi adicción y cuando me preguntan por qué lo hago, digo que es por mi salud, porque donar sangre obliga a tener un buen estado de salud, y por ayudar a la gente”, menciona.

Solórzano tiene 59 años y detalla que cada tres meses se hace chequeos médicos, para asegurarse de que está sano y puede donar sangre. En cada revisión médica gasta entre 1,400 y 1,500 córdobas.

“Cada tres meses doy sangre, porque ésa es como la regla en los hombres. Las mujeres, en cambio, deben donar cada cuatro meses. Sin embargo, aun así, requerimos de más donantes en Nicaragua”, insiste.

López manifiesta que últimamente a la hora de seleccionar a los nuevos donantes encuentran que tienen anemia, problemas de presión, o bien están tomando antibióticos o tienen tatuajes. “Y cuando una persona tiene tatuajes puede donar hasta haber cumplido un año de tenerlo, por las infecciones, y eso pocos lo saben... así que urgimos nuevos donantes”, insiste.

Toma poco tiempo y es de gran ayuda

Solórzano destaca que además “hay muchos mitos” sobre la donación. “Creen que van a engordar o se van a desmayar, y eso es falso, porque la sangre que uno dona el mismo día la repone el cuerpo”, aclara.

Cada donante da menos de medio litro de sangre en cada extracción. Eso toma entre diez y 15 minutos. “No es mucho el tiempo, además, les garantizamos seguridad porque nuestros instrumentos están debidamente esterilizados, así que con nosotros no va a contagiarse con ninguna enfermedad”, destaca por su parte López.

En cada donación se benefician como mínimo tres personas. “Porque de la sangre se extrae el plasma, las plaquetas y los glóbulos rojos”, enumera Solórzano. El plasma es efectivo para tratar pacientes que sufren quemaduras o tienen problemas de coagulación.

Las plaquetas, en tanto, sirven a personas con cáncer, como leucemia, y a quienes recaen con dengue hemorrágico; y los glóbulos rojos son útiles en accidentados, pacientes de cirugía y personas con anemia.

López apunta que poseen donantes de todo tipo de sangre, desde la más común, como O positivo, hasta el tipo más raro, como O negativo. “Claro, también tenemos A positiva, AB, B, RH... pero la más común es O positivo, conocida como la sangre universal, y esa es la más demandada”, resalta, tras agradecer a los donantes voluntarios por el “incondicional” apoyo.

El 14 fue día del donante

La Organización Mundial de la Salud, OMS, eligió el 14 de junio para homenajear a los millones de personas que salvan vidas y mejoran la salud del prójimo donando su sangre.

Este año el lema de la celebración es: “Sangre segura para una maternidad sin riesgos”. La finalidad es subrayar la importancia de las transfusiones sanguíneas seguras para la prevención de la mortalidad materna, mejorando la disponibilidad y el uso de la sangre en la atención obstétrica.

De acuerdo con la OMS, de los 80 países con un bajo índice de donación de sangre, es decir, con menos de diez donaciones por cada mil personas, 79 son países en desarrollo.


Requisitos para donar sangre
Tener entre 17 y 75 años.

Pesar más de 110 libras.

Estar sano.

No debe beber alcohol.

No debe ser promiscuo.

Tener cédula de identidad.

Si quiere más información puede llamar al teléfono: 2265 1406 o bien visitar la página: www.cruzrojanicaraguense.org.ni