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La celebración del Día Internacional del Socorrista en Nicaragua cumple 75 años. Estos hombres y mujeres nos muestran su sentimiento de solidaridad, respeto y amor al prójimo, en medio de todos los peligros a los que se exponen a diario por ayudar a los demás.

Fue durante un viaje de negocios, en 1859, cuando el comerciante Henry Dunant presenció la batalla de Solferino, en Italia, y escribió un libro de memorias y recuerdos titulado “Un recuerdo de Solferino”, en el cual se formaron las bases para fundar la Cruz Roja, cuyo símbolo es un homenaje a la bandera de Suecia, donde él nació.

De ahí parte la historia solidaria de esta institución, que además de ser un cuerpo colegiado es una institución castrense, por su disciplina y vocación, según nos cuenta Raúl Duriez, Director Nacional de Capacitaciones de Cruz Roja Nicaragüense.

En Nicaragua se celebra el 24 de junio el Día del Socorrista desde hace 75 años, con un desfile a nivel nacional, exceptuando este año, por la presencia de la amenaza de la influenza humana, que impidió el homenaje, pero no aplacó el deseo de servir de los más de mil 300 miembros.

Duriez, quien tiene 30 años de ser socorrista, expresó que “no es tarea fácil” pertenecer al cuerpo de socorristas, ya que los hombres y las mujeres que pertenecen al mismo deben pasar 350 horas de entrenamiento, dividido en ocho meses, y aplicar los estatutos establecidos por la Federación Internacional de Socorristas, de la cual Nicaragua forma parte.

En 1934, luego del terremoto, se fundó la Cruz Roja Nicaragüense, y en 1955, el primer grupo de socorristas entrenados en primeros auxilios y atención prehospitalaria, para dar atención a emergencias urbanas en una ciudad que renacía de los escombros.

Oscar Talavera, socorrista voluntario de Tipitapa, aseguró que su vocación de servir a los demás le causa una satisfacción indescriptible, lo que le hizo enfilarse en la organización desde 1998, cuando se inició en la labor de servir.

“Te hace sentir muy bien servir a los demás, y más cuando vez la gratitud en el rostro de las personas a quienes ayudás”, comentó Talavera, quien también es salvavidas en la época de verano, cuando le toca cubrir los diferentes balnearios del país.

Talavera comentó que su tiempo libre lo dedica a apoyar a los socorristas, ya que él labora como supervisor en una zona franca, pero que si fuera por él, pasaría a tiempo completo dedicado a la Cruz Roja.

“Siempre trabajamos los días feriados y los fines de semana. En mi caso no descanso, pero es lo más agradable que uno puede hacer”, expresó el joven de 28 años.

Dijo que los últimos nueve años los ha dedicado al socorrismo, en medio del orgullo de amigos y familiares, “y los infaltables celos de mi esposa”, comenta sonriente Talavera, quien expresó que es “el amor” el que lo mantiene laborando sin ninguna gratificación en la Cruz Roja.

Riesgo en las calles

Don Raúl Duriez, Director Nacional de Capacitaciones de la Cruz Roja, comentó que en sus 30 años de ser socorrista ha vivido muchas experiencias que nunca podrá olvidar, y que, al igual, tiene recuerdos imborrables de compañeros que perdió, cuando éstos entregaron su vida por los demás durante la insurrección.

“En la guerra muchas veces nos escaparon de matar, y auxiliamos a muchos compañeros que perdieron la vida cuando atendían a otros en medio del fuego cruzado”, recuerda Duriez.

“Para ser socorrista, uno tiene que estar preparado sicológicamente, porque vivís cosas que no te dejan dormir”, agregó don Raúl.

Otro de los riesgos que corren a diario estos buenos samaritanos, es cuando auxilian a heridos en medio de enfrentamientos de pandillas en los barrios, y cuando ejercen operaciones de rescate, pues las personan obstruyen su trabajo al querer ayudar.

Los socorristas son preparados en diferentes ramos de emergencias, como rescate urbano, salvamento acuático y prevención de desastres naturales.

En la categoría de socorristas se encuentran las damas voluntarias, la juventud socorrista y los socorristas operativos. Ellos laboran las 24 horas del día al servicio de los demás, y su mayor impedimento es la falta de presupuesto para completar su labor, ya que según cuentan, sólo el curso de salvamento acuático cuesta 140 mil córdobas para Managua, sin incluir los departamentos, por lo que solicitan al sector privado que los apoye en su trabajo a favor del bienestar de la sociedad.

Invitación

En saludo al Día del Socorrista, sus miembros invitan a todos los jóvenes mayores de 17 años que tengan vocación de servir, a afiliarse a la organización, avocándose con el Departamento Nacional de Capacitación de la Cruz Roja. Son requisitos: tener aprobado el tercer año de bachillerato, haberse realizado un examen médico, y poseer récord de policía.

Duriez expresó que en septiembre inicia uno de los cursos de primeros auxilios, para que jóvenes con vocación de servir, se integren en la “empresa del amor y la solidaridad”.