Redacción Central
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De acuerdo con el más reciente análisis del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp), el presupuesto destinado a protección social “no se logra ver” tras la última reforma presupuestaria.

Según la entidad, para 2009, previo a la reforma, la partida destinada a ese gasto era de 982.78 millones de córdobas. “Pero ese monto fue afectado y ahora es difícil desglosarlo, porque no está establecido claramente”.

En 2008 la partida descrita fue de 745.87 millones de córdobas, es decir, que se incrementó en un 21.5 por ciento respecto a 2007, cuando el monto fue de 613.62 millones de córdobas.

Sin embargo, el Instituto advierte que la cifra de 2008 fue prácticamente igual a la destinada en 2005, cuando el gobierno de Enrique Bolaños, de tendencia liberal, destinó a protección social infantil 745.86 millones de córdobas, dejando entrever que hasta el gradual aumento de la partida es discutible.

La directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud, Cisas, Ana Quirós, indicó que aparte de los montos, llama la atención que cuando se trata de atención a la niñez, hay pocos gastos “etiquetados”.

“Hay poco gasto que realmente uno diga desde que ve el nombre: Ah, esto va para la niñez. De los pocos gastos que hay con nombre y apellido, por otro lado, notamos que están concentrados en menores de cinco años, lo cual es importante pero no suficiente, dado que en Nicaragua la tendencia del crecimiento poblacional se ve de 5 a 12 años y de 12 a 18 años; esa es la población que más está creciendo y es la que tiene problemas menos atendidos”, argumentó.

Jóvenes sin programas de ayuda

Quirós destacó que ese segmento no cuenta con programas específicos de sexualidad, pese a que es la población en la que se registran más los embarazos no deseados, los casos de VIH- Sida, los suicidios y las muertes maternas.

De acuerdo con Quirós, los gastos etiquetados que claramente aparecen en el presupuesto, hablan de la atención “dispensarizada” a las familias.

“Si bien la familia abarca a niños y jóvenes, lo cierto es que los dispensarizados son enfermos crónicos, entonces hablamos de personas adultas mayores, principalmente, no esencialmente de niños y adolescentes”, subraya.

El otro gasto “etiquetado” es el destinado a los hospitales pediátricos. “Y allí vemos que no hay aumento real, pues al ver los montos, quitando inflación y deslizamiento, uno se pregunta: ¿qué se puede comprar con esos córdobas? Entonces nos encontramos con un presupuesto donde la priorización de la niñez no pasa del diente al labio”, reflexionó la experta en salud pública.

ONG e iglesias toman la batuta

Actualmente existen 2,967 niños internados en Centros de Protección Especial, de acuerdo con el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp. Pero la demanda, según el organismo, es mayor, y el presupuesto asignado por el Estado resulta “insuficiente” para ampliar y mejorar la capacidad instalada de estos centros.

Algunos ONG e iglesias han asumido este rol y apoyan al Estado en esa labor. Aunque se estima que hay 200 mil menores que realizan actividades para la generación de ingresos a través de trabajos informales, denigrantes y en algunos casos peligros.