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Aunque Nicaragua tiene potencial para producir hasta mil 200 megavatios a través de la explotación del calor del interior de la tierra (energía geotérmica), en la actualidad apenas disponemos de 35.4 megas, lo que representa el 2.95 del total de ese potencial, según indican los estudios y cifras del Ministerio de Energía y Minas, MEM, y del Centro Nacional de Despacho de Carga, CNDC.

Unos 26.5 megas los genera la empresa israelita Ormat Momotombo Power Company, compañía que tiene una concesión para explotar el campo geotérmico Momotombo, ubicado en el extremo sureste de la Cordillera de los Maribios, a unos 40 kilómetros al norte de Managua, justo al otro lado del lago Xolotlán.

Los restantes 8.8 megas los produce Polaris Energy Nicaragua S.A., Pensa, en el campo San Jacinto Tizate, cuyo emplazamiento está ubicado en la Cordillera de los Maribios, 75 kilómetros al note de la capital. Tizate tiene dos turbinas a boca de pozo que tienen la capacidad de producir cinco megavatios cada una.

Visita a campo Momotombo

Funcionarios de la estatal Empresa Nicaragüense de Electricidad, ENEL, organizaron una visita al campo geotérmico Momotombo el pasado viernes, en donde asistieron ejecutivos del grupo brasileño Queiroz Galvao, quienes construirán la central hidroeléctrica Tumarín para generar 220 megas en la RAAN. El propósito de la visita es que los invitados conozcan cómo se produce energía geotérmica en ese lugar.

Róger Arcia y Benito Vásquez, gerente comercial y jefe de mantenimiento de la planta Momotombo, respectivamente, explicaron el procedimiento de generación de energía eléctrica a base del vapor que emerge del interior de la tierra y brindaron detalles de la historia del campo geotérmico.

El inicio de Momotombo

Vásquez rememoró que en marzo de 1983 inició operaciones el plantel con la primera de las dos unidades de generación que actualmente existen. Esa primera unidad producía en ese entonces 35 megavatios que eran inyectados al Sistema Interconectado Nacional, SIN, por la cual se lleva energía eléctrica a la población nicaragüense. Sin embargo, aseguró que según los registros de la planta, en ese tiempo se llegó a generar hasta 40 megavatios.

“En aquella época había mucha energía aquí”, afirmó Vásquez, y luego se hicieron estudios en la zona que determinaron la viabilidad de instalar una segunda unidad para producir otros 35 megas. Debido a que había suficiente potencial se instaló la segunda máquina para generar otros 35 megas. Esa unidad se instaló y entró en servicio en 1989. Vásquez recordó que entre 1989 y 1991 la planta Momotombo generaba fácilmente 70 megavatios, pero había una sobreexplotación del reservorio, y poco a poco la potencia del vapor disminuyó, por lo que la generación también bajó y con el tiempo sólo llegaron a operar una de las dos unidades de generación.

En los 90 no hubo financiamiento

De acuerdo con los ejecutivos de Ormat, los gobiernos en los años noventa presentaron dificultades para conseguir recursos para reactivar la generación de los 70 megas, y por eso, el campo geotérmico bajó su producción hasta los ocho megavatios.

“El gobierno hizo esfuerzos para obtener financiamiento para sustituir pozos, para completar la falta de vapor, pero no se pudo obtener el financiamiento suficiente”, comentó el gerente comercial de Ormat.

La llegada de Ormat

Arcia expuso que debido a la falta de financiamiento, el gobierno de Nicaragua hizo una licitación pública internacional, la que ganó la empresa israelí Ormat, la que empezó a operar el campo Momotombo en junio de 1999, y desde entonces, asegura que han invertido alrededor de 40 millones de dólares par aumentar la producción de energía geotérmica.

“Se firmó (con el gobierno) un plan técnico-económico de tres años, en las cuales Ormat se comprometía a perforar tres pozos y perforó cuatro”, refirió el gerente, quien agregó que adentro de los pozos habían incrustados calcitas, que son carburatos de calcio a altas temperaturas, que estaban pegadas en la parte permeable de los pozos y obstruían el vapor, por lo que la empresa tuvo que adquirir un compuesto químico para eliminarlas.

“Por eso se aumentó de ocho a cerca de 33 megavatios”, refirió Arcia. También expuso que Ormat invirtió en la construcción de una infraestructura para usar el agua caliente que resulta del vapor de los pozos para generar siete de los 27 megas que producen, sin embargo, destacó que el campo Momotombo tiene suficiente potencial para seguir produciendo energía del calor de la tierra.

Hay potencial, pero falta financiamiento

“Lo que falta es financiamiento”, dijo el personero, luego de mencionar que el experto en temas geotérmicos, el doctor Enrique Porras, hizo un estudio en el lugar y determinó que hay que construir pozos a más de 3 mil metros de profundidad, pero hacer cada pozo ronda los seis millones de dólares, más otros gastos como transporte de equipos y pago de otros servicios.

Se necesitan por lo menos seis pozos para generar cinco megas, pero aun así, Arcia comentó que existe el riesgo de que cada pozo perforado no tenga la suficiente capacidad de producción de energía. Además, habría que reparar la segunda torre de enfriamiento, en la cuales se recibe el agua caliente que emerge de los pozos, debido a que esa infraestructura está desmantelada.

Asimismo, indicó que Ormat no puede hacer esas inversiones, debido a que en 2014 se les vence la concesión que le dio el gobierno, y en ese periodo no podrán recuperarla.

¿Cómo se genera energía?

El campo geotérmico Momotombo tiene 53 pozos en un área de dos kilómetros cuadrados, pero sólo 10 están produciendo energía. En promedio generan dos megavatios, por lo que la generación a base del calor de la tierra, en total, es de 20 megas.

No obstante, Ormat también produce otros siete megas al usar las aguas calientes que emergen del vapor de los pozos, a través de un sistema llamado plantas binarias.

Benito Vásquez, jefe de mantenimiento de la planta, explicó que los pozos tienen un sistema que separa el vapor del agua a través de tubos, luego todo el vapor se colecta en un área conocida como proyector de la planta por donde se alimenta la turbina de vapor para generar electricidad.

El vapor entra a la turbina en donde pasa por un proceso de mezcla y se enfría con agua. Allí se reciben unos 10 mil metros cúbicos por hora, en una enorme infraestructura que los técnicos le llaman recinto del sistema de enfriamiento del condensador.

El agua que es separada, después es succionada para enviarla a una planta que usa tecnología moderna conocida como ciclo binario, en donde se baja la temperatura de cerca de 200 a unos 150 grados centígrados. “Esa agua transfiere su calor a un circuito motriz y así logramos producir unos seis o siete megavatios”, concluyó Vásquez.