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PUERTO CABEZAS

Grandes filas y desborde de transportistas en la gasolinera Pinares de esta ciudad, dan la impresión de que todos van de viaje o de que se va a escasear el combustible, y todos buscan comprarlo para la reserva. Se trata de filas hasta de más de cincuenta vehículos, sin contar a los que llegan con sus bidones en busca del carburante.

La única estación de servicio de abastecimiento de combustible fue obligada a cerrar operaciones hasta en un 80%, para que una empresa contratada por la Distribuidora Nicaragüense de Petróleos realice las revisiones y pruebas hidrostáticas necesarias para ver si es posible detectar la razón por la cual las bombas de atención absorben aire a la hora de despachar, lo que viene a generar pérdidas a la empresa y a los clientes.

Dean Dixon, dueño de la estación, dijo que ellos informaron de esta situación a las entidades competentes desde hace unos tres años, pero que nunca se les prestó atención, hasta ahora cuando la presión ha crecido aún más.

Dixon manifestó que las tuberías que van desde los tanques de almacenamiento hasta las máquinas de bombeo, tienen 14 años de estar operando, y éstas tienden a deteriorarse por el alto grado de humedad en la zona, razón por la cual era importante excavar y verificar cualquier avería que pudiera provocar una fuga, y, segundo, conocer las posibles causas por las que se ha estado filtrando aire.

Clientes molestos

La espera por más de una hora hizo que varios clientes se molestaran y buscaran culpables desde el gobierno, dueños de la estación y Petronic, y demandaron la pronta reapertura de la estación Manatí, la que desde el pasado enero permanece cerrada luego de que se detectara una pequeña fuga que filtraba gasolina a un pozo de agua, propiedad de un vecino del lugar.