Amparo Aguilera
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Los vendedores informales, entre ambulantes y eventuales, están aumentando en los mercados de la capital. Muchos, según se conoció, perdieron su empleo en el sector de zonas francas, y están optando por los mercados para, al menos, subsistir.

Sindicatos consultados sobre el tema, como el Frente Nacional de Trabajadores, FNT --afín al gobierno--, insisten en que eso amerita una repuesta nacional que provenga del gobierno, gremios de trabajadores y empresarios.

Según el gerente del “Israel Lewites”, Rodolfo Nicaragua, sólo en ese mercado registran un aumento de esos comerciantes, que oscila entre 60 y 70 de un total de 300 irregulares. “Ellos se han instalado alrededor del mercado y en los costados norte y sur…”, dijo.

Incluso, ejemplificó que “hay un pequeño mercadito en la parada de buses… todo esto genera más desechos sólidos y condiciones no seguras desde el punto de vista de higiene, desde el punto de vista de los productos (que se consumen)”, refirió. El mercado “Israel Lewites” cuenta con 942 comerciantes “formales”, o sea, legalmente inscritos como tales, y que pagan impuestos.

Según Nicaragua, el “crecimiento” de vendedores informales se debe a la falta de fuentes de empleo y a la crisis económica que se ha generalizado en la región. “Hay zonas francas que han cerrado (en el país), y la gente (que trabajó) en esos sitios busca fuentes de ingreso, aunque sea para subsistir, y la está buscando en los mercados”, insistió.

Al preguntársele si esa “ocupación” era similar en el resto de mercados, comentó que: “Sí, es una cuestión que no la podemos parar, mientras no tengamos fuentes de trabajo seguro esto va a seguir creciendo”, apuntó.

Los “nuevos” comerciantes se están instalando en andenes de peatones y en calles. “Nosotros vamos a trabajar en un plan de ordenamiento, y nuestro trabajo estará en función de buscar cómo controlar (la situación), cómo pararla para que no se nos vayan a ubicar más, porque no hay espacios en los mercados, esa es la verdad”, subrayó.

Informalidad generalizada

De acuerdo con el economista Adolfo Acevedo, el indicador de la evolución del empleo formal, a nivel local, evidencia una “fuerte” desaceleración. “A junio de 2009 hay un crecimiento porcentual interanual (es decir, respecto al mismo período del año anterior) de apenas 1.7 por ciento, lo cual contrasta con el crecimiento interanual que esa variable ponía de manifiesto a junio de 2008, de un 8 por ciento”, destacó.

“Eso nos permite arribar, por lo menos, a la conclusión general de que existe evidencia de una importante desaceleración en el crecimiento del empleo, en el sector formal de la economía”, agregó.

En términos sectoriales, de acuerdo con el experto, los sectores que muestran contracción en el número de afiliados activos al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, son la Industria Manufacturera y el Sector Construcción. Ejemplificó que el número de afiliados activos del INSS a junio de 2009 muestra una contracción del 10 por ciento en la Industria Manufacturera, con respecto a junio de 2008.

En tanto, en la Construcción, “el número de afiliados activos al INSS (en ese sector económico) refleja una caída del 7.7 por ciento. El Sector Comercio muestra una desaceleración, al pasar de un crecimiento interanual del 12.3 por ciento en junio de 2008 a un crecimiento de sólo el 3.3 por ciento en junio de 2009”, precisó.

“Dado que los pobres no pueden darse el lujo de permanecer desocupados” --agregó-- “el resultado más probable será la extensión del empleo y el sub-empleo en el sector informal. Debe recordarse que el sector informal representa el mayor generador de empleo en nuestra economía. De acuerdo con la Encuesta de Medición del Nivel de Vida (EMNV) de 2005, el 64.7 por ciento de la ocupación era generada por el sector informal”.

Tiene afectación nacional

Entre tanto Luis Barbosa, uno de los líderes del FNT, mencionó que la informalidad es acumulativa. “Primero recordemos que anualmente entran al mercado laboral más de 100 mil nuevos trabajadores, entonces al no haber empleo la gente opta a lo que llamamos el empleo informal, no se puede negar, además, que Nicaragua, al igual que el resto de países, está pasando por una crisis económica”, planteó.

A eso sumó el hecho de que el sector empresarial no quiere “formalizar” a los trabajadores vinculados a la actividad terciaria, donde destaca el comercio, transporte y comunicaciones, entre otros.

Manifestó, entonces, que la opción que queda, para muchos, es vender agua helada, vender queso o dedicarse a vender productos que se dan por consignación, entre otros.

En ese sentido dejó entrever que el tema de la informalidad debe resolverse en consenso, pues tiene una afectación nacional, ya que mientras más aumenta la informalidad, hay menos recaudación de impuestos y menos consumo. “Entonces, está situación debe resolverse entre todos: el gobierno, sindicatos y sector privado”, puntualizó.