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Consultas, preguntas, dudas y sugerencias han surgido de los lectores acerca del proceso de la Lotería de Visas DV-2011, cuya aplicación está por abrirse. Con este artículo queremos responder a todas esas inquietudes que han llegado a nuestro buzón, después de la edición especial publicada en esta página de EL NUEVO DIARIO el pasado lunes.

Son 50 mil visas las que el gobierno federal de EU regala todos los años en un sorteo gratis, donde el nica puede participar con mucha dignidad criolla. A la mujer nica, preocupada como siempre de participar en este proceso, le clarificamos que no es necesario estar casada o tener hijos, para participar.

Las solteras, viudas, divorciadas, con o sin hijos, pueden participar y ganar la visa individual. Si tienen hijos, tienen que incluirlos y llegar todos juntos para la foto digital en AyudaUSA, pero si no hay hijos, cónyuge legal, pues... bienvenidas, hágalo de forma individual, sin cola alguna.

Si están juntados, no casados legalmente, cada cual puede participar por cuenta propia. También están los casos donde el cónyuge se “perdió”, es decir, simplemente nos abandonó y NO sabemos nada de él o de ella. Cuando nos encontramos en esta situación, hay que evaluar cada elemento disponible y realizar la inscripción con lo que contamos.

Recordemos que el único requisito para participar en la Lotería de Visas es ser como mínimo bachiller, o en su defecto, tener dos años o más de experiencia laboral en una ocupación que requiera mínimo dos años de entrenamiento para ejercerla. Como siempre, si hay dudas, nos pueden llamar o visitar en AyudaUSA.

Si ya tenemos visa temporal americana vigente o vencida, o la tuvimos y fue cancelada por cualquier razón, circunstancias, o fuimos rechazados de ingresar a EU, sufrimos una deportación forzada, voluntaria de EU, o por el contrario tenemos una petición familiar pendiente que se ha hecho muy larga (en tiempo) en ser efectiva… cualquiera que sea el caso, podemos inscribirnos en la Lotería de Visas independientemente de todo lo anterior.

Ganemos primero y después veremos cómo pedimos perdón por la falta cometida, o, quizás, simplemente el pasar de los años nos curó el error migratorio-consular cometido. Lo idóneo es indagar nuestras posibilidades y actuar mediante una consulta profesional.