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La mortandad de peces en aguas del lago Cocibolca, particularmente en los desaguaderos que provienen de los ríos por la frontera costarricense, se produjo hace poco al ser dragado por autoridades costarricenses el río Guacalito, que nace en Costa Rica y desemboca en el Lago de Nicaragua.

Pobladores ribereños de comunidades como Santa Elena, El Coral y Pueblo Nuevo, de Nicaragua, observaron en días recientes una gran mortandad de peces, lo que según ellos se produjo porque el río Guacalito (que en Costa Rica se llama Cabeza de León) fue dragado, y las compuertas de una presa que los finqueros ticos usan en época seca para riego de sus cultivos fueron abiertas, arrastrando consigo insecticidas tóxicos para la vida acuática.

Según los ribereños nicas, los químicos que utilizan los finqueros costarricenses en los cultivos de piña y arroz, entre otros, son arrastrados por las corrientes y van a parar al Gran Lago, ocasionando la contaminación de sus aguas.

Julián Antonio Oporta Espinoza, delegado de la Costa Sur ante el Poder Ciudadano del municipio de San Carlos, departamento de Río San Juan, dijo que es frecuente la contaminación, “porque las aguas que vienen de los ríos que nacen en Costa Rica arrastran insecticidas que utilizan los productores al otro lado”.

Aseguró que además del dragado del río Guacalito por la parte costarricense, una presa que tenían fue abierta y se dio la mortandad de peces. Esas gradadas de los ríos nos afectan al sistema del humedal, y al contaminarse nuestras aguas, los pescados se envenenan y hasta son comidos por niños y adultos, lo que puede ocasionar problemas en la salud”, advirtió.

Turismo binacional, pero sin daños a medio ambiente

Oporta explicó que además de los esfuerzos por fomentar un turismo binacional entre las comunidades fronterizas de Nicaragua y Costa Rica, para beneficiar a la población transfronteriza y lograr su desarrollo, “el tema de la contaminación ha sido abordado y va para largo porque no hay respuesta”, afirmó.

El alcalde del cantón de Upala, Juan Acevedo, quien se ha mostrado como un ferviente luchador de los derechos ciudadanos de los habitantes ticos y nicas que conviven en la zona transfronteriza, reconoció que la municipalidad realizó una limpieza, “pero hemos tenido el cuidado de no hacerlo a profundidad, lo que se ha hecho es una limpia de las malezas, hace poco lo hicimos en el río Guacalito para evitar inundaciones en algunas poblaciones del Cantón, dado que el Guacalito atraviesa todo el Distrito de Las Delicias”.

El jefe de la municipalidad de Upala admitió que por el uso que hacen de la tierra los productores, para algunos cultivos que requieren de químicos, se puede producir contaminación, sin embargo, para encontrar una salida de futuro “estamos trabajando en un plan regulador que va a permitir un ordenamiento territorial”.

El alcalde costarricense refirió que el plan que “nos va a definir la vocación de la tierra y su uso, así como el crecimiento urbanístico”, es financiado por la Agencia de Cooperación Española, a través de la Fundación para el Desarrollo Municipal y Fortalecimiento Institucional de Centroamérica y el Caribe, Demuca, cuyo trabajo estará a cargo de la Universidad de Costa Rica.

Dragado tiene alto costo económico y ambiental

Fuentes de la municipalidad de Upala revelaron que “la limpieza” de unos 5 kilómetros del río Guacalito tuvo un costo de 24 millones de colones. Para el uso de maquinaria, pagaron 600 horas, precisó nuestra fuente.

Pese a que los ribereños consideran que el dragado de ríos como Guacalito y Zapote, que nacen en Costa Rica y desembocan en el Lago, contaminan las aguas nicaragüenses, hay algunos que ven como una necesidad la limpieza del Guacalito en el trayecto nicaragüense, pues está atascado y lleno de maleza, y muchos añoran que vuelva a ser navegable.

En 2006, efectivos del Destacamento Militar Sur sorprendieron a una draga avanzando en la limpieza del río Guacalito en el trayecto nicaragüense, después de atravesar la guardarraya fronteriza y obligaron a retirar la maquinaria.

En ese entonces, el Ministerio del Ambiente y Energía de Costa Rica había presentado una solicitud a autoridades nicaragüenses para lo que denominó Proyecto de Limpieza del río Guacalito y Papaturro, y fue solicitado al delegado del Marena, José Luis Galeano, quien lo sometió a consulta en tres reuniones realizadas en los primeros meses de 2006, ante los miembros que integran la Comisión Ambiental Municipal de San Carlos, en cuya instancia no encontró consenso.

La solicitud fue hecha por Robert Sequeira, responsable del Refugio de Vida Silvestre de Las Camelias y funcionario del Minae, quien se hizo acompañar por el español Manuel Blázquez.

En reunión efectuada el 31 de enero de este año, Sequeira realizó una exposición ante los miembros de la comunidad, y dijo que preferían el aval del Marena en Río San Juan, para evitar los trámites engorrosos ante las autoridades competentes nacionales.

El funcionario costarricense precisó en esa ocasión que contaban con el financiamiento programado de 371 mil 386 dólares, los que serían destinados así: 100 millones de colones para los dos ríos costarricenses, y 10 millones para la limpieza en ambos ríos de Nicaragua hasta el Lago.