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Unos 150 campesinos de El Timal, una zona ubicada en el kilómetro 11 de la carretera Managua a Tipitapa, llegaron a la capital para demandar la titulación de las tierras donde vivieron más 10 años, y de las cuales fueron expulsados hace un año a punta de palos, piedras y machetes, según dijeron.

Esta vez se ubicaron frente a la sede de la Procuraduría General de la República, PGR, y, firmes en su decisión, no se movieron de allí hasta que los atendió el Procurador General de la República, Hernán Estrada, quien prometió retomar el caso “especialmente”.

Pero esta gente, trabajadores de la tierra, ya están cansados de las promesas. “Nos han engañado muchas veces, siempre nos dicen lo mismo. Nos mienten. Nos dicen que nos van resolver, que nos van a dar los títulos y nunca los entregan. Tenemos 10 años en las mismas”, dice Julio César Morán, que tienen 13 hijos viviendo a la intemperie desde que los obligaron a trasladarse a otro cuadrante de tierra el 27 de julio de 2008.

De perfil humilde, de carácter fuerte y luchador, doña Carolina Díaz es otra campesina que no se resiste a perder las tierras que trabajó junto a su esposo durante 10 años. Recuerda el día que fueron sacados a palos de la “casita” construida con tablas y zinc en un cuadrante. Ahora vive con su esposo y sus cuatro hijos en una choza improvisada con plástico y cuartones de madera.

Los títulos de las propiedades donde alguna vez vivió, son ahora de gente cercana al gobierno, según Díaz, “generalmente, retirados del Ejército”. Los reclamantes admiten estar resentidos porque a ellos nunca les entregaron sus títulos en 10 años, y luego, “vienen otras personas que nos quitan las tierras y a ellos sí les resuelven a lo inmediato la titulación”.

También admiten que están cansados de golpear puertas, de ir de institución en institución sin recibir respuestas que se hagan realidad. Incluso, han conversado con el propio cardenal Miguel Obando y Bravo, quien es el presidente de la Comisión de Verificación, Justicia y Paz, “pero nadie nos resuelve”, dijeron.

El procurador Estrada dijo desconocer la situación de estas personas, pero prometió ayudarles de especial manera hoy a las once de la mañana. Hasta entonces, los 150 campesinos, hombres y mujeres trabajadores de la tierra, se quedarán esperando una respuesta que implique acciones concretas a su favor.