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Cerca del 80 por ciento de la población de Latinoamérica y el Caribe tiene un teléfono celular. Son unos 460 millones de personas en total, según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y la mitad tiene ingresos inferiores a los 300 dólares mensuales. Este organismo pretende aprovechar esa tecnología para desarrollar proyectos que mejoren la calidad de vida mediante financiamiento de iniciativas.

“La tecnología móvil podría abrirles el acceso a numerosos servicios adicionales para mejorar su calidad de vida”, aseguran los directivos del BID, que ayer presentaron un programa para impulsar el desarrollo de servicios de telefonía móvil para estas personas, apuntando a atender problemas de pobreza en áreas como: salud, educación, protección social, empleo y comercio.

US$ 750 mil

Se trata del programa “Mobile Citizen”, que fue diseñado y ahora es administrado por la División de Ciencia y Tecnología del BID, y financiado por el Fondo Italiano de Tecnologías de Información y Comunicación para el Desarrollo. Este equipo está ofreciendo donaciones de hasta 750 mil dólares para proyectos de organizaciones interesadas en desarrollar tales servicios.

El programa contará con el respaldo de una red de socios que incluye a actores globales en el campo de la innovación y de las tecnologías móviles. Entre ellos figuran: Telefónica, Microsoft, Qualcomm, Open Mobile Consortium, MobileActive.org, mHealth Alliance, el Instituto Carso de la Salud y la Universidad Federal de Amazonas.

“Una de las barreras más importantes que enfrentan los pobres es la falta de acceso oportuno a información relevante. El uso innovador del teléfono celular, especialmente de su capacidad de mensajería y transmisión de datos, puede contribuir a reducir esta barrera, creando nuevas oportunidades para la inclusión económica y social de estas personas”, comentó Rafael Anta, especialista senior en tecnologías de información y comunicación del BID.

Hasta 19 de noviembre

“Mobile Citizen es el primer programa que impulsa el desarrollo de servicios móviles en la región, con un enfoque centrado exclusivamente en los ciudadanos más pobres”, agregó Anta.

La primera fase del programa consistirá en una “convocatoria de problemas” para la selección de necesidades y desafíos relevantes que afectan a las grandes mayorías, seleccionando aquellas situaciones que se podrían resolver mediante telefonía celular.

Esta convocatoria, que aceptará propuestas hasta el 19 de noviembre próximo, está abierta a instituciones públicas y privadas, organizaciones con o sin fines de lucro, centros de investigación y desarrollo, e instituciones académicas de Latinoamérica y el Caribe.

Dos criterios

“Dos de los principales criterios de selección son la capacidad y el compromiso de las instituciones postulantes para trabajar en el diseño e implementación de la solución propuesta. Las postulaciones podrán hacerse a través de la página web del programa Mobile Citizen (iadb.org)”, anuncia el BID en un comunicado.

Una vez seleccionados los problemas, el BID explica que sus técnicos trabajarán en conjunto con las instituciones postulantes y los socios del programa, en el desarrollo y puesta en marcha de servicios móviles. “Después de un año de operación, el programa realizará evaluaciones de impacto de dichos servicios”.

Mediante estas evaluaciones se pretende generar evidencia empírica sobre el efecto de las tecnologías móviles en la inclusión económica y social. Los datos podrán estimular a los gobiernos a asignar mayor prioridad a la innovación y la tecnología en las agendas de desarrollo, señaló Flora Painter, jefa de la División de Ciencia y Tecnología del BID.