Amparo Aguilera
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El descuido o el miedo no son las únicas razones del porqué la población femenina con cáncer cérvico uterino a nivel local sigue tratando su mal tardíamente. La tasa de prevalencia y mortalidad de esa enfermedad en Nicaragua ahora es de 47.2 por cada 100 mil habitantes mientras en el resto del mundo es de 16.2, en promedio.

De acuerdo con el doctor René Velásquez, experto en el área, en la prevalencia de esta tendencia están influyendo otros factores como la falta de acceso a los servicios de salud; ineficiencia en la entrega de pruebas y la existencia de poco personal técnico en la lectura de exámenes vinculados a la enfermedad.

Velásquez, quien labora en el Hospital “Bertha Calderón”, donde el 80 por ciento de cánceres tratados son cérvico uterino, ejemplificó que pruebas como el papanicolau o citología vaginal que se realiza para diagnosticar el cáncer cérvico uterino sólo está llegando al 11 por ciento de la población afectada.

“Nicaragua, como pasa en los países pobres, no tiene capacidad para cubrir a toda la población enferma, de manera que hay un 89 ó 90 por ciento de mujeres con cáncer que no tienen acceso a esa prueba. Eso quiere decir que la cobertura es demasiado baja”, subrayó.

Agregó que la entrega de los exámenes no se da de forma oportuna en zonas alejadas de la capital.

“El tiempo entre el análisis de la prueba y la entrega de los resultados a la mujer, debería ser de 21 días pero en nuestro país el tiempo es mayor. Pasan meses para que la mujer reciba sus resultados, y es un tema en el cual hay que trabajar”, enfatizó.

Aparte de eso, confirmó que faltan técnicos para la lectura de las pruebas. “Desde hace ocho años no se están formando citotécnicos (o citólogos especialistas en las células) que sean capaces de evaluar y diagnosticar las pruebas (como el papanicolau), simplemente no hay escuelas técnicas, no hay universidades que los formen”, advirtió.

“Es como que no hubiera (en el país) universidades para formar médicos, entonces no habría médicos en Nicaragua, y eso es lo que está pasando: no hay formación de citotécnicos, de citólogos (pese a que hay universidades en México que los forman en un año)”, planteó. Sin embargo dejó entrever que el Ministerio de Salud, Minsa, está consciente de la problemática, y que, por tanto, ya está “viendo cómo hacer”. A la fecha sólo en Managua y León hay suficiente personal técnico.

“Pero, en sitios como Río San Juan, la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), Granada, Rivas y Masaya, sólo se cuenta con un citotécnico, es decir, que hay uno para cada departamento”, señaló.

En Masaya, por ejemplo, el técnico lee unas 20 mil pruebas al año de acuerdo con la doctora del Silais que atiende el segmento, doctora Jeanina Noguera. “Prácticamente no se da abasto, y esto es similar en otras zonas del país”, alertó.

Incluso se conoció que de cinco días que labora, sólo dispone de dos o tres días para la lectura de pruebas porque tiene otras tareas asignadas.

¿Qué hacer? “Bueno lo que aconsejamos es lo que dicta la Organización Mundial de la Salud (OMS), que entre otras cosas recomienda a esta población hacer uso de otro tipo de técnicas para detectar la enfermedad como es la inspección visual de los virus papiloma humano (reconocidos ahora como la causa principal de cáncer cervical)”, puntualizó Velásquez.