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En ninguna otra parte del mundo el agua está más ligada al desarrollo que en Latinoamérica, según las conclusiones preliminares de un congreso mundial que se celebra en México, donde los delegados anoche destacaron que la apertura de los gobiernos a la participación del sector privado en las obras de prestación del servicio, es tan determinante como la fiscalización de la ciudadanía.

“En América Latina, el agua está más íntimamente ligada al desarrollo que en cualquier otra parte del mundo”, dijo Luis Alberto Moreno, Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante el primer Congreso de Desarrollo de la Asociación Internacional del Agua (IWA, por su sigla en inglés), que inició el pasado domingo y concluye este miércoles próximo.

El evento es organizado por la IWA y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y cuenta con el auspicio del BID, cuyo presidente destacó que la importancia transversal del agua ha quedado de manifiesto de manera dramática recientemente, y muestra de eso es Nicaragua. “Nicaragua y El Salvador sufrieron los embates del huracán Ida la semana pasada, dejando en evidencia los daños que pueden causar los desastres meteorológicos, que, según científicos, podrían suceder con mayor frecuencia y mayor intensidad debido al calentamiento global”, subrayó Moreno.

Mitigar

El titular del BID llamó a los gobiernos a crear planes de mitigación para los efectos del cambio climático y construir infraestructura adaptada a los rigores de un clima más hostil. No obstante, a corto plazo, llamó a un nuevo compromiso para cerrar la brecha en la cobertura de los servicios de agua y saneamiento.

“Hoy la pregunta no es cómo vamos a garantizar estos servicios al ciento por ciento de la población, sino cuánto nos vamos a demorar en hacerlo”, afirmó, citando ejemplos de México, Colombia, Brasil y Bolivia; como evidencia de que las empresas administradas por sectores públicos, privados y de capital mixto; han generado modelos innovadores para mejorar el acceso al agua de manera sostenible.

Visión conflictiva y polarizada

“Algunos actores pretenden que sólo hay alternativas mutuamente excluyentes en el debate sobre el agua”, dijo Moreno, “hoy quiero decirles que en el BID no compartimos esta visión conflictiva y polarizada del agua… hemos aprendido que el éxito en este sector no depende de una tendencia ideológica o de un modelo de gestión”.

David Garman, Presidente de la IWA, indicó que la participación del sector privado ha sido un tópico polémico en el debate del agua, pero los estudios de los organismos internacionales han demostrado que las asociaciones públicas-privadas han tenido éxito.

“Una combinación de la participación privada y de la participación pública en las obras de saneamiento y agua potable, han llevado a una mejor cobertura y una mejor implementación en las obras hídricas”, añadió.

Estimó que la región enfrenta una crisis multisectorial del agua que puede traer graves consecuencias en la salud, la seguridad alimentaria, las fuentes de energía renovables, el medio ambiente y la competitividad de exportaciones claves. “En América Latina, todos estos temas confluyen en el agua”, apuntó.

Desafío para gobiernos

En este orden, Moreno consideró que el tema del agua es un desafío para los gobiernos pero también una ventaja comparativa para las economías de la región, pues América Latina y el Caribe tiene el ocho por ciento de la población del mundo y cuentan con el 31 por ciento de los recursos de agua dulce del planeta.

Y es que según el BID, la región aporta el 60 por ciento de las exportaciones globales de soya, el 51 por ciento de azúcar y la mitad de carne vacuna, y apenas invierte el uno por ciento de los recursos hídricos en la producción agrícola, frente a un 53 por ciento que destina Medio Oriente y África del Norte para entregar los aportes restantes.