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El 100 por ciento de los centros escolares de la capital tienen impedimentos arquitectónicos, mientras sólo el 0.02 por ciento de los estudiantes son personas con alguna discapacidad, según un estudio de la Asociación de Personas con Discapacidad Física Motora, Adifin.

Según Sergio Romero, quien realizó el Diagnóstico de Accesibilidad en Centros Educativos de Primaria, Secundaria, e Institutos Técnicos y Universidades, en el sistema sólo estudian 399 alumnos de los 153 mil que cursan estudios en Managua.

“Eso significa tan sólo el 0.02 por ciento del total de estudiantes. Una cifra muy baja, tomando en cuenta que el 10.25 por ciento de la población nacional tiene alguna discapacidad.

Por lo tanto, debería haber al menos 15 mil alumnos con discapacidad en las aulas”, expresó durante la presentación del estudio, a la que asistieron José Antonio Gutiérrez, director de Adifin, además de representantes del Ministerio de Salud, Minsa, el Inatec, Upoli, y el coordinador de la Asociación de Normas de Accesibilidad, además de Rosa Salgado, Procuradora de Personas con Discapacidad.

El especialista dijo que de esta manera se conoce que el sistema es excluyente en diversas formas, por las barreras arquitectónicas y por las barreras sociales.

“Una de las barreras sociales más sentidas es la falta de capacidad docente para educar a las personas con discapacidad.

La posición del Ministerio de Educación es de ser inclusivos, matriculando a personas con discapacidad, pero necesitan realizar mejoras y ajustes para adecuarse, por lo que apoyaron a la realización de este diagnóstico que les dará los conocimientos necesarios para su incidencia”, explicó.

Contra las barreras

Marlene Valdivia, Secretaria General del Ministerio de Educación, Mined, mencionó que hay diversas modificaciones en la reestructuración de la infraestructura educativa, y en esto incluirán la eliminación de las barreras arquitectónicas, para lo cual contarán con la ayuda gubernamental y de fondos de la cooperación externa.

Uno de los pocos centros educativos que ostentan algún grado accesibilidad es la Universidad Politécnica, Upoli, que si bien tiene rampas, éstas fueron hechas para tránsito de carga y no para el de personas, pero no cumplen con las normas técnicas de accesibilidad establecidas por el Ministerio de Transporte e Infraestructura, la Universidad de Ingeniería y organizaciones de sociedad civil.

Por otra parte, el realizador del diagnóstico dijo que otro aspecto que debe tomarse en cuenta es la discriminación social, y no sólo se trata de meter a un niño discapacitado a un aula, también se trata de saber manejar la situación, porque todo puede terminar en burlas de los compañeros de clases, bajando el autoestima del muchacho o muchacha y crea problemas psicosociales llevándolos a la deserción automática.

Sobre la matrícula de personas con discapacidad y los niveles de deserción, Romero indicó que no hay un registro de las deserciones de los alumnos con discapacidad, por lo tanto, no se conoce la cantidad de estos alumnos especiales que terminan su bachillerato, o los que llegan a coronar una carrera universitaria.