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A las nueve de la mañana, los alrededores de los semáforos cobraban vida, y en Nicaragua eso no sólo significa el movimiento vehicular, también hablamos de los vendedores ambulantes, entre quienes cada día vemos a más niños que arriesgan la vida al sortear al centenar de bólidos para obtener unos centavos, ya sea por mendicidad, por la venta de gomas de mascar y caramelos, o por las maromas que practican vestidos y pintados de payasos.

Ésta es una imagen ya típica de la pobreza que por desgracia se vuelve normal para la ciudadanía nicaragüense, que desconoce o quiere desconocer el drama y las historias de niños y niñas, quienes, contrario a estar en la escuela para formarse un futuro, en su mayoría son obligados por sus padres a pedir limosnas, a la venta ambulante o simplemente a estar bajo alquiler para que la imagen de la mujer que pide un peso sea más lastimosa.

Sobre esto y la nueva visión que se debe tener de la problemática nos habla Geraldinho Vieira, periodista brasileño defensor de los derechos de la niñez y la adolescencia, fundador de la Red ANDI América Latina, quien impulsa la necesidad de que los medios de comunicación realicen una agenda sostenida del tema de niñez, en busca de que los tomadores de decisión se sensibilicen y sean capaces de tomar acciones concretas.

El especialista señaló que los medios de comunicación y la libertad de expresión son importantes para el desarrollo del país, para la difusión de ideas y para incidir en las políticas públicas, pero también se necesita un cambio de visión que no destaque sólo la vinculación de los niños y de los adolescentes con la violencia y la delincuencia.

Vieira señaló que a nivel latinoamericano el tema de la niñez se centra en la educación, en Nicaragua la temática recurrente en los medios es la violencia o su vinculación en acciones delictivas.

La periodista Olga Moraga, relacionista pública de Unión de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, señala la necesidad de que el periodismo nacional incida más en la temática con un enfoque de derechos humanos, y no limitarse a los datos fríos, que si bien grafican el problema, no muestran la verdadera dimensión de la situación.

“Hay que poner primero el interés superior del niño, la niña y los (las) adolescentes”, dijo la licenciada Moraga argumentando que esto debe reflejarse en todos los ámbitos, tanto económicos, como en educación, en salud y en nutrición, entre otros.