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Las obras de construcción del proyecto hidroeléctrico Tumarín, en la Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS, no iniciarán en el primer semestre de este año como estaba previsto, sin embargo, Marcelo Conde, presidente de la firma Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica, CHC, del grupo brasileño Queiroz Galvao, aseguró que eso no implica ningún retraso en la finalización del mismo en 2013.

El 28 de diciembre del año pasado, el Tribunal de Apelaciones de Juigalpa, TAJ, en Chontales, dejó sin efecto la aprobación del proyecto hidroeléctrico Tumarín, luego que tres miembros de la Junta Directiva del Consejo Regional Autónomo del Atlántico Sur, Craas, se ampararan tras la resolución que emitió dicho Consejo de otorgar el permiso para el inicio de las construcciones el 21 de diciembre. Eso supondría un retraso en las obras, pero Conde aseguró lo contrario. Los miembros del Craas que se ampararon son: Olga Smith, primera vicepresidenta; Glenford Abraham, primer secretario, y Alberto Flores, segundo vicepresidente.

Conde: no habrá atraso

Conde reconoció ayer que no han iniciado las obras de construcción, pero aseguró que eso no implica que se vaya a retrasar la entrega del proyecto, donde ya estaban previstos esos retrasos.

“El proyecto no ha sufrido ningún atraso… un proyecto de esa magnitud, que son cuatro años, a los tres meses, cuatro meses que se retrase no es significativo. Podemos recuperar esto”, afirmó.

Asimismo, el presidente de CHC recordó que ese proyecto generará unos 200 megavatios de energía y permitirá emplear a seis mil personas. También indemnizarán a dueños de unas 493 viviendas, crearán una ciudadela compuesta por 300 casas que serán donadas, garantizarán la pesca artesanal y no afectarán el transporte del Río Grande de Matagalpa. Entre otros beneficios incluyen la irrigación de dos mil 300 manzanas para el cultivo.

Pero todavía hace falta que la Intendencia de la Propiedad determine el estado legal de las parcelas, las cuales tendrán una posesión pública, pacífica, ininterrumpida y legítima de por lo menos tres años, aunque no tengan títulos de propiedad legales. Cuando eso suceda se hará una exposición pública, según prometen los ejecutivos de CHC, a través del boletín número dos que esa firma distribuye en esa zona.

Asimismo, informan que esperan que a finales de noviembre de este año ya haya finalizado el mapa catastral digital de las propiedades, una base de datos con la información de propietarios, poseedores u ocupantes de las propiedades, la situación legal de la tenencia de tierra y el área específica de afectación del proyecto por parcela, aunque el área total del embalse está calculado en 50 kilómetros cuadrados.

Energía barata y no contamina

Conde confirmó que el costo del megavatio de energía que será vendido a las empresas distribuidoras será de 117 dólares el megavatio, es decir, 62 dólares menos del costo promedio que registraba ayer el Centro Nacional de Despacho de Carga, CNDC.

Según los cálculos de CHC, con la entrada en operaciones del proyecto Tumarín, Nicaragua se estaría ahorrando en la factura petrolera anual por lo menos 150 millones de dólares, calculados a un precio que ronda los 70 dólares el barril de hidrocarburos, lo que significaría que los usuarios del servicio de energía pagarían unos 40 millones de dólares menos en la facturas de energía.

Los ejecutivos de CHC aseguran que hasta la fecha han invertido por lo menos 10 de los 600 millones de dólares, el costo total del proyecto, lo que también involucra la construcción de una carretera de acceso de 48.8 kilómetros desde la comunidad de San Pedro del Norte hasta el embalse de Tumarín, además de hacer 81 kilómetros de líneas de transmisión de 230 kilovatios, las que serán interconectadas a la Subestación Eléctrica de Mulukukú.