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“Ríos de agua viva” es el nombre de una urbanización en la comunidad capitalina de Sabana Grande, sin embargo, ahora ese título les resulta curioso a sus propios habitantes porque denunciaron que agua potable es lo que menos tienen aunque han buscado una solución “por cielo, mar y tierra”.

Los habitantes de esta urbanización están enojados por el desabastecimiento y dicen estar en el limbo con el servicio. No saben quién tiene que dar respuesta a un problema que tiene más de cuatro años.

Elizabeth Cuadra, habitante de la urbanización, indicó que han recurrido en diversas ocasiones a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, pero sus autoridades indican que es la constructora, dirigida por Alberto Lacayo Linares, quien debe responder.

Lacayo Linares, las veces que lo han buscado sólo los remite a la empresa aguadora, que, a su vez, los devuelve donde Linares. “Parecemos pelota de un lado a otro con este boleo”, dijo Cuadra.

Ella considera que Enacal debe tratar de resolver el problema, pues es la empresa “que nos cobra el agua todos los meses”. Cada dueño de casa en el residencial paga de forma cumplida el servicio de agua potable, más de 190 córdobas. No obstante, el agua potable está ausente de las tuberías durante casi las 24 horas del día.

En dicha urbanización, cercana al cementerio San José de Sabana Grande, existen 110 casas, de las cuales están ocupadas más de 80. Todas las viviendas, afirma la señora Karla Medina, sufren la permanente escasez del servicio.

Semanas atrás los pobladores de Ríos de Agua Viva se alegraron cuando Enacal inauguró un nuevo pozo en la zona. La alegría no duró mucho, pues se enteraron que el nuevo sistema no les resolvería el problema, porque siguen pagando las facturas y no reciben el suministro.

“El agua viene sólo de madrugada o a la hora que se les antoja. Uno se tiene que desvelar o estar pendiente de los grifos para poder almacenar un poco”, señaló Medina.

“Nadie nos da respuesta, andamos de un lado a otro y nosotros tenemos hijos. Tenemos que atenderlos, hacer las cosas de la casa, pero sin agua es más difícil”, agregó.

Tanto Cuadra como Medina aseguraron que por la falta de agua muchas personas decidieron abandonar sus casas y buscar otro lugar en donde el desabastecimiento no los persiguiera. Ellas, junto con otros pobladores, esperan que las autoridades tomen cartas en el asunto.