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Los directivos del Instituto Nicaragüense de Promoción Humana, Inprhu, concluyeron el programa de desarrollo comunitario integral en el barrio Las Torres, en Managua, donde más de un mil 647 niños y niñas ahora saben distinguir la violencia, prevenirla y denunciarla.

El proyecto duró 20 meses y en su mayoría se trabajó con niños de educación primaria, dijo Yeril Antonio Saravia, encargado de estadísticas de Inprhu.

Para lograr las metas se coordinó labores con 47 maestros en cinco escuelas del barrio y junto a técnicos del instituto abordaron con los infantes temas vinculados a la violencia social e intrafamiliar, sus factores de riesgo, autoestima, entre otros.

Saravia aseguró que durante la ejecución del programa se trabajó en la prevención de la violencia desde las escuelas. Para esto lograron que los niños y niñas cambiaran la manera de relacionarse entre ellos.

También académico

Pero no todo el trabajo fue enmarcado en el tema de la violencia. También se buscó mejorar el nivel educativo de los niños, por lo cual se dio seguimiento con expertos a 112 niños menores de diez años que presentaban problemas de bajo rendimiento producto de la dislexia, es decir, problemas para la lectura, escritura y el aprendizaje.

“En todo esto logramos el apoyo de la familia, los padres comprendieron que deben jugar un rol importante en el cuido, la enseñanza y desarrollo de sus hijos”, expresó Saravia.

Añadió que el trabajo realizado está dentro de uno de los objetivos del instituto, como es promover la igualdad de acceso a las oportunidades sociales, económicas y políticas de niños y jóvenes, a través de procesos de desarrollo integral que transformen estructuras sociales.

Mejor madre

Martha Lorena Hernández, madre de dos hijos beneficiados por Inprhu, dijo que ahora puede distinguir cuando los niños son violentados por los adultos. Dijo que después de los talleres pudo comprender que algo que para ella era un simple llamado de atención, en realidad, podría considerarse como una falta grave en contra de los pequeños.

“A mi también me fue beneficioso el proyecto, he podido cambiar mis pensamientos, ser más madura. Yo tuve ese cambio con mis hijos, sé como ayudar a las personas, expresar el amor que le tengo a mis hijos sin violencia, fue una experiencia bonita”, dijo Hernández.

El líder juvenil, Otoniel López, aseguró que el proyecto lo llevó a cambiar su forma de equivocada de ver la sociedad y descubrir que con esfuerzos “podemos vivir mejor”. El Inprhu ejecuta programas alternativos de carácter educativo, investigativo, social y productivo a nivel nacional.