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La directiva de las Damas Colombianas y los ejecutivos de la compañía Cemex atendieron el llamado de ayuda que publicara en noviembre pasado la comunidad educativa del Centro Escolar Sagrada Familia. Este miércoles inauguraron nuevas obras de infraestructura que fueron donadas gracias al apoyo de estas entidades.

Este centro se fundó como un preescolar con tres aulas, y gracias al apoyo del organismo y la empresa ahora cuenta con seis aulas que permitieron ampliar la educación hasta segundo grado. También construyeron una cocina y mejoraron la infraestructura en dichas instalaciones.

“Ha sido una grata satisfacción haber tenido la oportunidad con las Damas Colombianas de colaborar en esta bella labor. Nos congratula muchísimo que hayan tenido como un objetivo principal, una labor tan especial con estos niños que en verdad lo necesitan”, dijo durante la inauguración el Embajador de Colombia, Antonio González Castaño.

Es una escuela surgida gracias al apoyo del matrimonio del ingeniero Eduardo Hannon y Olga Velásquez, quienes junto a varias familias y miembros de la Junta Directiva del Colegio Lincoln, decidieron impulsar este proyecto social.

Velásquez, directora y propietaria del centro, agradeció la cooperación y recordó que es gracias a la generosidad de los donantes que esta escuela no sólo sigue con su labor educativa, sino que crece día a día llevando sonrisas a más niños.

Y es que un total de 123 niños y niñas estudian de manera gratuita en este centro, ubicado en Carretera a Masaya, a escasos metros de la entrada a Ticuantepe. En una zona llena de residenciales y empresas, pero también de comunidades pobres que necesitan apoyo.

Los ejecutivos de Cemex donaron para esta obra 126 bolsas de cemento Canal, que se utilizaron en el piso de las nuevas aulas, el que sustituyó la tierra y aplacó el polvo. “Debemos, con este pequeño esfuerzo, intensificar acciones tendientes a formalizar muchas más ayudas, cooperaciones, solidaridad para otro tipo de necesidades que tengan”, agregó el Embajador González.

Para los padres de familia esta cooperación ha sido una bendición, porque de otra manera no podrían costear los estudios de sus pequeños. Ellos colaboran en la medida de sus posibilidades, y muchas veces aportan la mano de obra para mejorar la escuela, explicaron los directivos del centro.

Velásquez explicó que planea construir un edificio de dos pisos con 12 aulas más con el apoyo de más entidades, lo que permitirá seguir ampliando la cobertura educativa.

Subrayó que los empresarios o cualquier particular o entidad puede apoyar apadrinando un niño con 22 dólares al mes, o contribuir con víveres, material didáctico, con el salario de los profesores, materiales de construcción o comprando en una pequeña tiendita que tiene el centro, donde venden ropa, zapatos y productos para el hogar a precios económicos.