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Rafael Lara

Lo que no parecía más que una simple onda tropical en pocos días se transformó en un huracán con vientos de hasta 185 kilómetros por hora, catalogándose en la categoría 5, que impactó a la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, el 4 de septiembre del 2007, una de las zonas olvidadas por los diferentes gobiernos centrales y de las más pobres del país, con grandes problemas para la obtención de agua segura para el consumo humano y con el flagelo de enfermedades como el dengue.

En apenas cinco horas, según datos oficiales, el fenómeno meteorológico echó abajo los esfuerzos de las comunidades de la zona: al menos 30 mil familias fueron afectadas, desaparecieron 133 personas, se contabilizaron 112 muertes, quedando 10 mil 145 viviendas destruidas y 10 mil 149 casas semidestruidas. Pero eso no fue todo, las inundaciones contaminaron 9 mil 94 pozos, y destruyó 123 mil 757 manzanas de siembras, terminando con el 96 por ciento de pérdidas en los cultivos agrícolas de la zona.

Después del huracán “Félix” la ayuda internacional no se dejó esperar y comenzó responder con la mitigación inmediata de elementos básicos como alimentos, frazadas, colchones y plástico, entre otras cosas.

Con visión de desarrollo social

Posterior a la ayuda inmediata, la Organización de Naciones Unidas, en conjunto con organizaciones internacionales como la Unión Europea, que no duda en destinar fondos para sólidas iniciativas sociales, han planificado proyectos que más allá de la mitigación están encaminados con una visión al desarrollo social.

Carlos Tomasi, PNUD, mencionó que uno de los grandes logros del programa de ayuda fue la representación de instituciones gubernamentales nacionales, la sociedad civil, Unión Europea y Naciones Unidas.

Explicó que la idea de la participación de los actores locales en la implementación de programas y sostenimiento está de cara al sostenimiento y mejoramiento de los mismos. Algo que la comunidad internacional en el año 2000 estableció en la Declaración de los Objetivos del Milenio.

Bajo ese concepto nació el programa de Apoyo para la “Rehabilitación y reconstrucción de las áreas afectadas por el huracán Félix”, en la RAAN, el cual cuenta con 24 proyectos en una inversión de aproximadamente 10.5 millones de dólares.

Óscar Aguilar, coordinador de programa, indica que éste cuenta con fondos de la Unión Europea y es ejecutados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

“Primero fue la emergencia, luego la rehabilitación y ahora es el apoyo al desarrollo”, expresa Aguilar, agregando que el objetivo es promover la estabilidad socio-económica e inter-étnica en la RAAN. Además, promueve la recuperación sustentable de infraestructura crítica de agua potable y saneamiento, así como recursos para la recuperación de medios de vida y la generación de ingresos para 10 mil familias que representan el 25 por ciento de la población afectada por el huracán Félix.

Por su parte, el señor Mendel Goldstein, embajador de la Unión Europea en Nicaragua, dijo que partieron de una situación de desastre, para generar procesos de desarrollo sostenible.

“El programa va más allá de la mera reconstrucción y rehabilitación. Apunta a mejorar la estabilidad socio-económica a largo plazo. Cabe destacar que todas las acciones encaminadas en el marco de este programa corresponden a actividades de los planes municipales y los planes de desarrollo de la Costa Caribe nicaragüense”, expresó.


Laboratorio pionero
en Centroamérica
Uno de los proyectos emblemáticos y destacados que se inauguró con la visita del Goldstein en la RAAN, fue el Laboratorio Biolarvicida.

Según Julio Mauricio Blanco, coordinador de proyectos de Fundación para el Desarrollo, Fupade, se logró el acondicionamiento y equipamiento completo que reproducirá al nematodo, que es el biolarvicida a ser aplicado en los criaderos positivos de malaria. Entre las acciones está la identificación de los criaderos potenciales en el casco urbano y a nivel rural.

Sleiki Solís, responsable de la bioplanta, dijo que la idea es reproducir el nematodo que se vierte en posibles criaderos y el cual se adhiere a las larvas del mosquito transmisor de la malaria, eliminándolo. Según los resultados preliminares, esto tiene un 95 por ciento de efectividad en Puerto Cabezas, donde se aplicó desde hace tres meses.

Con esto el sistema de salud de la región quedó con la capacidad física y técnica instalada para el control biológico con la posibilidad de expandirlo a otros municipios, como el Triángulo Minero, donde la incidencia de malaria es alta, para extenderlo a otros centros de salud del país.

Lucía Lira, directora del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de la RAAN, dijo que la región aporta la mayor cantidad de casos de malaria en el país, y muy pocos son de dengue.

Señaló que con las redes comunitarias trabajan en el carácter preventivo, para reducir la cantidad de casos de Malaria y tras un trabajo arduo y difícil por las distancias, en los últimos tres años redujeron de 1 mil 600 casos a 437 en el último año, sin embargo considera que aún la cifra es muy alta.

“Los casos de malaria son mayores por condiciones como la falta de acceso al agua y el mal almacenamiento del vital líquido dentro de las casas. Por ser esta una de las regiones más extensas, se necesitan muchos esfuerzos para trabajar en la disminución de la enfermedad. Con esta tecnología la intervención será más duradera y efectiva”, expresó Lira.

El embajador de la Unión Europea, mencionó que la lucha para controlar a los mosquitos ha sido identificada como una prioridad para mejorar las condiciones de salud.

“Para la Unión Europea, garantizar la salud en la población es uno de sus ejes fundamentales del desarrollo. El laboratorio de producción de biolarvicidas de una manera biológica y ecológica, es único en el país y la región. Experiencias similares sólo se han producido en Cuba, Brasil, Argentina, Venezuela y México”, dijo Goldstein agregando que con el laboratorio se fortalecerá la capacidad de respuesta a nivel local y la región ya no dependerá de la importación de productos contaminantes y con altos cosos.

Alcantarillado inexistente

A nivel de toda esa región del norte de la Costa Atlántica, sólo el 25 por ciento de la población tiene el servicio de agua por tuberías, pero con grandes deficiencias, lo que significa que 183 mil personas no lo tienen y deben abastecerse en pozos o ríos. En ninguna de las áreas urbanas se cuenta con alcantarillado, por lo cual se utilizan letrinas.

Sólo el 42 por ciento de estas letrinas están en buen estado y cómo están conectadas de forma subterránea, casi siempre el agua de los pozos no cumple con las normas de calidad para el consumo humano.

Otro de los proyectos con fondos de la Unión Europea, se encaminó al mejoramiento del sistema de agua en la rehabilitación de un preescolar Sol de Libertad, ejecutado por la cooperación italiana GVC.

Esto les permitirá a los niños tener además de un pozo, con tuberías que llevarán el agua a las aulas de clase, un sistema sanitario más efectivo. Este es un sistema que la municipalidad espera implementar paulatinamente a mayor escala.

Uno de los sistemas que pretenden implementar es el de inodoros, que evitarán malos olores y reducirán las enfermedades gástricas y parasitarias, pudiendo tenerlos en el interior de las casas en Bilwi.

Joshua Briemberg, asesor y especialista en agua y saneamiento para seis comunidades del municipio de Waspam, con financiamiento de Unión Europea y ejecutado por el PNUD, nos explicó que en los inodoros ecológicos los desperdicios humanos bajan con un litro de agua, para ir por tuberías y depositarse en un tanque séptico sellado, con elementos bacteriológicos que los descomponen hasta reducirlos a un polvillo arenoso, el mismo que va a sumidero que no contamina el agua subterránea.

Sobre el manejo de la basura, está el proyecto de Relleno Sanitario de Bilwi, ejecutado por GVC y la municipalidad, a 16 kilómetros de la ciudad. En el sitio designado se depositarán los desperdicios de Bilwi, se compactarán y posteriormente se recubrirán. Con el mismo se busca eliminar los botaderos de basura al aire libre que rodean a la zona urbana, además de reducir las enfermedades que estos difuminan.


Implementando mayor productividad
Desde el carácter agropecuario, la Unión Europea en su programa impulsa dos proyectos. El primero en el centro experimental de la Asociación de Técnicos Profesionales del Municipio de Waspam, Asprodemwa, que implementa el desarrollo sostenible, sustentable y amigable con el medioambiente.

Según Héctor Rodríguez Aburto, director ejecutivo de Asprodemwa, las acciones van encaminadas a la diversificación de cultivos, a implementar sistemas de riego y elevar la productividad sin la utilización de agroquímicos. El objetivo es tener la capacidad de no perder todas las siembras en períodos de crisis, sino también la producción de productos que ayuden en el consumo de vitaminas en la dieta diaria, y además del autoconsumo tengan capacidad para venta con productos orgánicos, con los cuales se obtienen mejores precios de mercado. A la par de ese proyecto está otro de almacenamiento, con la inauguración de los Silos Aikuki Wal.

Reynaldo Francis Watson, gobernador de la RAAN, comentó que a pesar del apoyo de la comunidad internacional, a dos años del huracán Félix aún hay mucho por hacer en el caso de las viviendas de quienes las perdieron junto con todos sus enseres, así como las escuelas e iglesias. Hace falta apoyo al sector pesquero, a pesar que el Fondo Mundial para la Alimentación, las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura entregó herramientas de pesca, sin embargo lo que son los medios para la movilización, como son pangas y motores, están ausentes.

“En las cercanías de Waspam algunos con su propio esfuerzo están rehabilitándose, pero entre más alejada está la comunidad la pobreza es mayor y es más difícil para ellos salir adelante, en especial en la zona costera como Sandy Bay. Aún hay mucho por hacer”, expresó mencionando que hay un esfuerzo para trabajar con el Bando Mundial en apoyo de la zona pesquera.

Ayuda internacional, inversión y desarrollo

El alcalde de Bilwi, Guillermo Espinoza, valoró muy positivamente el significado del esfuerzo que la cooperación internacional realiza. Comentó que este año en Bilwi la asistencia en los distintos proyectos para medios de vida, para los servicios de salud, para agua y saneamiento, representan más del 56 por ciento del presupuesto para el plan de inversión municipal.

El edil dijo que además de los proyectos de cooperación también el gobierno local está haciendo esfuerzos en el campo de la infraestructura. “Los programas de mejoramiento de condiciones de vida son importantes, a la par de acciones de desarrollo como la conclusión de la primera fase del aeropuerto internacional en Bilwi, en el que se están invirtiendo 40 millones de dólares. Este ya tuvo su primer uso hace 30 días con el avión de turbinas donde viajaban ejecutivos de un banco de nivel regional”, aseguró.

Por otra parte, el alcalde señaló que entre octubre y noviembre iniciará la primera fase para la construcción del muelle internacional de Bilwi, con una inversión de 50 millones de dólares en su primera fase, calculando que en 7 años se estaría recuperando los costos de su construcción.

“Si estamos hablando de aeropuerto internacional y muelle internacional, necesariamente tiene que venir una buena carretera que nos conecte con el Pacífico. La carrera son 340 kilómetros que según estudios y análisis de la Secretaría para el Desarrollo para la Costa Atlántica. Esperamos que en cinco años Bilwi sea un municipio que tenga un despegue económico fuerte”, dijo Espinoza quien está conciente de la necesidad de mejorar los servicios de agua, seguridad ciudadana e infraestructura, así también de seguridad ciudadana. Todo esto para dar las condiciones y llenar las expectativas de los inversionistas privados.