•   SAN JOSÉ / AFP  |
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Militantes ecologistas iniciarán el 12 de julio una caminata de 172 kilómetros, desde la capital costarricense, hasta la norteña población de Crucitas, fronteriza con Nicaragua, para demandar el cese definitivo de una mina de oro de capital canadiense.

“Marchando por la vida” es la consigna con que ha sido convocada esta manifestación, que pretende “lograr la derogación del decreto ejecutivo que declaró de ‘conveniencia nacional’ el proyecto minero de Crucitas”, dijo a la AFP Víctor Rojas, uno de los organizadores de la actividad.

“Es también una manera de solidarizarnos con los compañeros de la zona norte (del país), que han luchado durante años contra la minería a cielo abierto, y demostrar que existe voluntad de sacrificio”, manifestó Rojas.

El activista dijo que con la camina se pretende, además, contrarrestar una “intensa, millonaria y engañosa campaña que la empresa Infinito Gold viene realizando en los medios masivos de comunicación”, en defensa de su negocio minero.

La marcha saldrá el lunes 12 de las afueras de la Casa Presidencial, en el sector este de San José, y pasará por docenas de comunidades hasta Crucitas, un pequeño poblado a pocos kilómetros de la frontera con Nicaragua.

En el camino, los activistas esperan que cientos de ciudadanos se sumen a la caminata por trayectos.

Proyecto millonario
La empresa Infinito Gold, de capital canadiense, pretende extraer en Crucitas cerca de un millón de onzas de oro, pero un fuerte movimiento social se ha levantado para oponerse al proyecto, que hace cerca de un año fue declarado “de interés nacional” por el gobierno del ex presidente Óscar Arias.

Una serie de acciones legales emprendidas por el movimiento ecologista han logrado frenar el arranque del proyecto, cuya procedencia está siendo analizada actualmente por un tribunal contencioso administrativo.

Los opositores al proyecto minero aseguran que éste implica la destrucción de un rico bosque de 120 hectáreas, con especies únicas de flora y fauna. Además, advierten que el uso de cianuro en las actividades extractivas causaría daños irreparables a las fuentes de agua de la zona, algunas de las cuales son compartidas con Nicaragua.