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Nada de seguros dicen sentirse los asegurados del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), del departamento de Rivas, al revelar que sus derechos a los servicios de salud y medicina van de mal en peor en la clínica médica provisional de esa ciudad, la “Gaspar García Laviana”, luego de que una ola de despidos redujo drásticamente el personal médico, provocando una aglomeración de pacientes, y los más perjudicados son los niños.

El malestar de los asegurados se acrecentó con la segunda orden de despidos masivos que ejecutó en julio la dirección de la clínica, que decidió prescindir del servicio de 40 empleados.

El despido se hizo en dos partes, y entre los cesanteados están 11 especialistas, incluyendo los dos médicos internistas Luis Ocampo Jara y René Guido Castillo; el urólogo Bismark Arostegui, único en el departamento de Rivas; la pediatra Ana Quintanilla, el gineco-obstetra Iván Guadamuz y el maxilofacial Mario Miranda, el ginecólogo Benjamín Peña, y el ortopedista Edgard Guzmán, entre otros.

La ola de despidos incluye médicos generales, personal de enfermería, camilleros, higiene, vigilancia y técnicos quirúrgicos y de anestesia, y al ser del conocimiento de los asegurados, éstos dicen que ya es mejor ir a los centros de salud que al INSS, porque más bien les están “desapareciendo” sus cotizaciones, y como evidencia del descontento ayer redactaron una carta para quejarse ante la dirección.

“Pésima atención”

“La atención en esta clínica siempre ha sido pésima, y ahora que despidieron a otras 22 personas la situación ha empeorado, porque hay un doctor por área para atender a todos los asegurados del departamento de Rivas, y venir a pasar consulta es perder un día de trabajo, y para colmo hay escasez de medicamentos”, relató la profesora Violeta Cid Hernández, quien llegó a las siete de la mañana de este lunes a la clínica, con su hija, en busca de atención médica, pero a la una de la tarde continuaba esperando en el área de Pediatría.

Al igual que la profesora Hernández, en esa sala había decenas de madres que llegaron desde las siete de la mañana con sus hijos, porque unos presentaban diarrea y otros fiebre, pero pasado el mediodía seguían en espera, porque no había un galeno que atendiera, “y yo vengo desde Ochomogo con mi hijo que tiene tres días de presentar fiebre, por lo que no es justo esto”, detalló una de las afectadas.

Mientras los asegurados continuaban expresando el malestar a EL NUEVO DIARIO, la dirección de la clínica se olvidó de la Ley de Acceso a la Información Pública, de la libertad de expresión, y de que el equipo de este medio es también un asegurado de dicha clínica, y sin importar todo esto enviaron a un vigilante que se identificó como Pedro Cortés a expulsarnos del local, pero el hombre se ganó de inmediato el repudio de los pacientes, mientras el personal de la dirección, entre ellas la doctora Auxiliadora Sandino, continuaban sin dar declaraciones.