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Después de ocho días de sed y de desvelo por falta de agua potable, ésta ayer volvió a fluir por los grifos de los vecinos de ocho zonas cercanas a las instalaciones del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, Incae, en Carretera Sur. Sin embargo, los habitantes de San Judas, Esquipulas, Lomas del Valle y 22 de Enero todavía esperan el mismo “milagro” en sus viviendas.

Noemí Vásquez vive en el barrio Colina Sur, cercano al Incae. A las ocho de la mañana de ayer ya había realizado las labores del hogar y atendía a su hijo con mucha dificultad, pues desde hace una semana no había agua en la zona, y se las “ingenió” en este tiempo para lograr el líquido. “Enacal cortó el agua por ocho días”, lamentaba.

Sorprendida se mostró Vásquez cuando a esa hora empezaron a sonar los grifos que tenían abierta la llave, pues, de repente, el agua empezó a fluir, y la alegría era evidente en su rostro. “Ya era hora. No te imaginás lo que hemos sufrido”, refirió.

Regla de tres

La Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, había solucionado una falla que reportó la semana pasada sólo en tres lugares: Monte Fresco, Incae y Colina Sur; aunque fue hasta las diez de la mañana que todo el sector quedó abastecido, incluyendo El Pedernal, Samarkán, Santa Isabel, Santa María, “Hilario Sánchez” y Valle de Ticomo.

Vásquez explicó que ella tiene la costumbre de almacenar agua, pero los recipientes esta vez no fueron suficientes para cubrir los ocho días que duró el drama. “Nosotros llamamos diario a Enacal, y diario nos decían que ya lo iban a arreglar, y es hasta ahora, ocho días después, que nos dan el agua”, denunció.

Miguel Pérez, habitante de Monte Fresco, confirmó los ocho días sin agua, y explicó que la única repuesta que recibieron de Enacal en este tiempo fue que tenían algunas fallas y que debido a eso se había dado la suspensión del servicio.

Compraron para poder beber

La historia se repite en cada una de las viviendas de la zona ubicada en el kilómetro 16 de Carretera Sur. Perla García, otra vecina del sector, señaló que no había logrado limpiar su vivienda por esta razón, y, mientras lo hacía, manifestó que la crisis fue tan alarmante, que para beber agua “teníamos que comprar de las embotelladas”.

“Se me hicieron difíciles estos días. Hasta ahora puedo lavar la ropa que tenía acumulada, y tuve que gastar en comprar agua para beber porque ya no teníamos guardada. Por lo menos ya lo resolvieron y espero que no vuelva a pasar, porque es difícil esta situación”, relató García.

Esperan mismo “milagro”

Carlos Guadamuz, vecino del barrio 22 de Enero, espera que suceda el mismo “milagro” en su casa, donde sólo hay servicio en la madrugada. Señala que diario debe desvelarse para lograr almacenar el líquido, porque al amanecer ya no hay. “El mismo problema hay aquí en una parte de la Centroamérica y Lomas del Valle”, asegura.

En la zona alta de San Judas sucede lo mismo. María Guevara tiene 25 años de vivir en ese lugar, y dice que “nunca hay agua, sólo viene unas tres horas en la noche y se va. Después regresa otras tres horas en la madrugada y se va de nuevo. Así que dichosos los que sólo se les va por un ratito. Yo quiero ese milagro”, estimó.

Guevara asegura que “es la rutina de siempre”: almacenar agua cuando debía estar durmiendo, y eso afecta la calidad de vida de muchas familias del sector.

Drama se extiende

En Esquipulas, carretera a Masaya, la queja es la misma. “Desde que metieron los tubos para los nuevos residenciales, nosotros quedamos sin agua. Tenemos el servicio limitado. A las seis de la mañana ya no hay agua, y llega hasta las ocho de la noche”, dijo Hazel Ampié, vecina del sector.

El mismo problema viven varias comunidades asentadas en la zona trasera de Galería Santo Domingo, donde las urbanizaciones y establecimientos comerciales gozan del servicio, pero los humildes vecinos siguen esperando el mismo “milagro”.

“Por el amor de Dios, por la Constitución Política de la República, o por lo que más quieran, díganle a la gente de Enacal que venga a resolvernos el problema, porque a nosotros no nos hacen caso”, dijo Luis González, vecino de esta zona cercana a la Cruz del Paraíso.

Desde el pasado martes, Maritza Tellería, divulgadora de Enacal, prometió que atenderá y buscará una solución para cada una de las quejas de estos vecinos, quienes prometen presentarse en su oficina en los próximos días.