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Los daños a la infraestructura pública se han multiplicado en la capital en las últimas 72 horas, debido a las fuertes lluvias, y entre las principales afectaciones se reporta la inundación del muelle del Puerto “Salvador Allende”, diversas calles, carreteras y caminos destruidos, y hasta una alerta anunciada por los vecinos del asentamiento “Juan Emilio Menocal”.

Pobladores de San Francisco Libre ayer se mostraron preocupados, pues utilizan los servicios del barco “La Novia del Xolotlán” para salir de esta zona, pero conocieron que pretenden suspender el transporte debido a la crecida de las aguas del lago Xolotlán.

Puerto inundado
Rafael Sevilla, vecino de San Francisco Libre, dijo que las lluvias no han ocasionado grandes daños en este municipio, pero han cerrado varios caminos, lo cual les dificulta el tránsito. “Nosotros trabajamos en Managua y hemos estado usando el barco para salir, pero dice la gente que van a suspender las salidas porque se está inundando más el puerto”, refirió. El Puerto “Salvador Allende” está ubicado en el malecón de Managua, y opera de forma regular cuando las aguas del Xolotlán se encuentran en su nivel promedio, es decir, 38.70 metros sobre el nivel del mar. EL NUEVO DIARIO solicitó la versión de los directivos de la Empresa Portuaria Nacional, EPN, pero ayer no hubo respuesta. Denuncias de calles, carreteras y caminos inundados se recibieron ayer de los vecinos de la vía a San Isidro de la Cruz Verde, San Andrés de la Palanca, Camino de Bolas, Tipitapa, barrio “Mirna Ugarte”, Ayapal y Lomas de Motastepe. El problema es el mismo: la vía está inundada y es difícil transitar.

Drama en asentamiento
Una situación mayor, sin embargo, se reporta en el asentamiento “Juan Emilio Menocal”, donde los vecinos han decidido buscar soluciones a sus problemas ante la falta de atención por parte de las autoridades, ya que la inundación está generado enfermedades.

Este asentamiento está ubicado en el costado sur del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, y los pobladores aseguran que todos los años sus calles se inundan con el invierno, y siempre reciben promesas de la Alcaldía de Managua y la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, pero jamás les cumplen.

“El problema es que este año se puso peor”, dijo Gonzalo Escobar, vecino del sector, quien explicó que en esta zona no tienen los servicios de drenaje de aguas pluviales y mucho menos alcantarillado sanitario, y con la inundación las aguas quedaron estancadas a lo largo de cinco calles.

Agujeros al muro
Expresa que eso empezó hace 10 años, cuando se construyó el Instituto Técnico “Juan Pablo II”. “Cuando construyeron el Instituto y pusieron el muro, nosotros, como no tenemos alcantarillado ni aguas negras, hicimos unos hoyos en el muro del Instituto para darle salida al agua, ya que siempre se nos inunda aquí y es la única manera de mermar lo que pasa”, explicó Escobar.

María del Carmen Osejo, pobladora del lugar, advirtió que las aguas ya han afectado unas 16 casas, y son las que colindan con el muro del Instituto. “Nosotros teníamos que buscar cómo sacar el agua porque ha destruido muchas letrinas, y es por eso es que hicimos los hoyos en el muro, aunque estamos conscientes de que es propiedad privada y de que no debemos hacerlo, pero no tenemos otra solución”, señaló.

Las autoridades del Instituto ayer explicaron que han tenido que tapar los orificios que los vecinos han hecho en dos ocasiones, ya que esta situación ha provocado la inundación del centro.

Enfermedades
“Lo que más nos preocupa es que tanto los pobladores del ‘Juan Emilio’ como nosotros, nos estamos viendo afectados, porque aquí se llena de agua sucia, agua servida, y tenemos una plaga de zancudos increíbles por los charcos que se forman dentro del campos, además de mal olor por el tipo de agua”, manifestó Jorge López, miembro de la comunidad educativa del centro.

López y Escobar aseguran que han realizado múltiples gestiones para cambiar la situación, pero no han tenido éxito ante las autoridades. “Hemos mandado cartas a la Alcaldía exponiendo nuestra situación, y han venido a revisar cuadrillas de ellos, pero nada. Van de año en año y nunca nos cumplen, por lo que nosotros nos vemos obligados a afectar al instituto, pero es que no tenemos de otra”, indicó Escobar.

Directivos del centro y líderes comunales del asentamiento también aseguran que han solicitado a la Alcaldía una respuesta, y hasta recibieron una carta de compromiso escrita a mano por René López, Delegado del Distrito II de la Alcaldía capitalina, quien anunció un plan en un periodo de tres meses, pero todavía lo siguen esperando.

Promesas y promesas
“Firmó ese compromiso el 29 de junio pasado, pero no ha pasado nada. Han venido cuadrillas de la Alcaldía pero solo vienen y se van, y no regresan”, aseguró López.

“Lo que queremos es que ya por fin tengamos un sistema de aguas servida y de aguas negras, o que seamos reubicados, porque este lugar se ha convertido en algo muy peligroso para vivir. Queremos que se escuche nuestra denuncia y que hagan algo por nosotros”, dijo Lisier Vallejos, otra pobladora del lugar.

Por si fuera poco, en esta zona se presentaron varios deslizamientos el fin de semana pasado, y con la lluvia fuerte del martes por la noche varias familias ahora están bajo riesgos de derrumbe de sus propios terrenos.

También en el Mayoreo
Otra situación se presenta con los dueños de las caponeras que transitan en la vía hacia Praderas de El Doral, quienes se cansaron de cambiar constantemente los discos de frenos, cables de clutch, llantas y repuestos, y este miércoles hicieron una protesta en la entrada del residencial, demandando a la Alcaldía la reparación del tramo.

Juan Carlos Jarquín, en nombre de los motorizados, describió el infierno en que se ha convertido el lugar, el cual, además de tener la calle destruida, se convierte con la lluvia en un caudaloso río por donde no se puede transitar y constituye un riesgo.

“Cada vez que llueve se pone un tranque. La Alcaldía dice que van a mandar maquinarias, y cuando vienen hacen poco. Mirá donde dejan la tierra. La misma lluvia se la vuelve a llevar”, afirmó Jarquín, señalando un montículo de arena y tierra acumulada de donde llenan sacos para ponerlos en el puente y contener la corriente.

“Para variar, estamos haciendo el trabajo de la Alcaldía”, puntualiza Jarquín, quien luego con otros colegas sigue llenando y trasladando sacos de arena.

Santos Blandón, guarda de seguridad y poblador de este sector, reconoce el grave problema de la calle, en la cual apenas ha quedado espacio para que precariamente pase un vehículo. “Esto tiene como dos años. Se les corrió el concreto viejo. Cuando esto está lleno no pasa la gente a pie”, dice.

En abril de este año, la Alcaldía realizó obras de reparación de la calle, pero con las primeras lluvias, estas obras se fueron con la corriente y ahora el lugar está a poco de quedar intransitable.

Sandinistas olvidados
El barrio Anexo Villa Libertad del Distrito Siete, ha sido un bastión sandinista, afirma Yolanda Blanco, jubilada y pobladora del lugar, pero no deja de sentirse resentida por el abandono en el que están las calles.

“El 95% de los pobladores somos sandinistas. No sé si es delito ser sandinista y por eso no se arregla el barrio. Aquí nunca se ha perdido una urna. No es justo”, afirma Blanco, quien critica la lentitud con que las autoridades han dado respuesta a las necesidades.

Explicó que el barrio fue fundado “el Domingo de Ramos de 1989. Enacal donó dos millones de dólares para el barrio, y no fue sino hasta hace poquito que tenemos agua y sólo de noche”.

Después de varias gestiones, en el Anexo de Villa Libertad la Alcaldía cedió y mandó a reparar cinco calles, las cuales estaba emparejando. Sin embargo, los pobladores no se mostraron muy satisfechos, ya que la tierra estaba quedando suelta, y con las lluvias quedarán igual de destruidas.

ALMA en Villa Libertad
Andrés García, poblador y miembro del Gabinete del Poder Ciudadano del barrio, dijo que la iniciativa estaba bien, pero es necesario que la dejen bien compacta para que no se lave.

“Para que no se friegue hay que darle una buena compactación. Así nos dura unos tres meses, claro, y eso estará en dependencia de las aguas”, asegura García.

Similar reclamo han hecho pobladores de otros barrios, quienes han señalado que la Alcaldía lo que hace es mandar un tractor, emparejar el terreno y nada más. Con las lluvias se destruyen nuevamente. Es el mismo temor de la población del Anexo Villa Libertad. Otras calles de ese mismo barrio, no tratadas por la Alcaldía, están totalmente destruidas.