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Muy emocionados, los miembros de 22 familias de la comunidad de Apompuá y La China, en Ciudad Darío, Matagalpa, recibieron las llaves de sus nuevas propiedades que fueron construidas mediante el Programa de Viviendas e Infraestructura Social del Instituto de Acción Social Juan XXIII de la Universidad Centroamericana, UCA.

En el acto de entrega, Esmeldina Alonso, una de las beneficiarias, dio las palabras de agradecimiento por la  ardua labor que realiza el instituto desde hace más de diez años en las comunidades. “Es un orgullo estar concluyendo el proyecto de vivienda y estar viendo tan buenos resultados. Realmente es un sueño hecho realidad”, agregó Alonso.

50% donativo y resto en cuotas de US$ 10
Durante la inauguración se entregaron los contratos donde se establece que el valor de cada una de las casas alcanza un monto de dos mil 400 dólares. Sin embargo, a las familias beneficiadas se les subsidia el 50% del valor real de la vivienda y en un plazo de diez años, los beneficiarios pagarán la suma de un mil 200 dólares en cuotas mensuales de diez dólares y sin cobro de interés.

Oscar Danilo Altamirano, beneficiario de la comunidad de La China, manifestó que el Instituto Juan XXIII brinda una gran ayuda a las familias pobres y necesitadas del lugar. “Ahora ya tenemos un techo digno donde vivir”, puntualizó el joven, al recibir el inmueble donde habitará con su esposa e hija de dos años.

Manos a la obra
Las personas que resultan beneficiadas con la vivienda tienen que cumplir con algunos requisitos, entre ellos: tener un terreno, poseer cédula de identidad, ser mayor de edad y tener al menos un hijo menor de 21 años.

Cabe señalar que uno de los principales requisitos es que la escritura se inscriba a nombre de la pareja, “debido a la equidad de género”, expresó Julio Ayala, Jefe del Departamento de Vivienda del Instituto Juan XXIII.

También  resaltó que a ninguno de los postulantes se les pregunta  el color político o la religión que practican, pues destaca que “esto no es importante”.

Una vez que se pasa por la etapa de selección, los futuros propietarios contribuyen en la construcción a través de su mano de obra, cuido de material y el apoyo voluntario en la alimentación de los albañiles.

Juan XXIII y su huella
Edwin Novoa, Director del Instituto Juan XXIII, manifestó que a lo largo de diez años se han logrado construir un total de tres mil 513 viviendas, tanto en la zona urbana como rural del país, beneficiando a unas 18 mil 736 personas.

Según datos revelados por el Instituto de Vivienda Urbana y Rural (Invur), en Nicaragua hay un déficit de 900 mil viviendas, razón por la cual el Instituto se ha dado a la tarea de la construcción. “El programa nace con el propósito de contribuir al acceso de vivienda digna por parte de la población de bajos ingresos, reduciendo así la vulnerabilidad física y social y el hacinamiento familiar”, agregó Novoa.

Ayala, por su parte, manifestó que en diez años esta institución ha  construido el 16% de las viviendas sociales de Nicaragua.

Zonas beneficiadas
El Instituto ha logrado cubrir casi todo el territorio nacional con la construcción de viviendas, según el Jefe del Departamento de Viviendas, pues mencionó entre las zonas beneficiadas de Chinandega las comunidades de Villa Nueva, Santo Tomas del Norte, San Pedro del Norte, San Francisco, Somotillo y Posoltega.

En León enumeró Santa Rosa del Peñón, Chakra Seca y El Jicaral. En la parte central norte del país agregó Jalapa, Quilalí, Santa Clara, Mozonte, Ocotal, San Fernando, Las Sabanas, Condega, Pueblo Nuevo, Estelí, Ciudad Darío, La China y Apompuá.

En esta misma zona incluyó El Prado, Los Llanos de Tamalapa, Dulce nombre de Jesús, San Lucas, Palacagüina, Yalagüina, El Cristal, El Guineo, Pueblo Nuevo, Matagalpa, San Isidro, Las Pencas, Puertas Viejas y Sébaco.

En otros esfuerzos incluyó el casco urbano y parte rural de Tipitapa y Villa El Carmen en Managua. Además, dijo que han llegado hasta la zona del Caribe, con la construcción de viviendas en el lado de Waspam.

Ayala detalló que el financiamiento del proyecto es posible gracias al apoyo de la Agencia Amycos de España y otras organizaciones de este mismo país.