Oliver Gómez
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Diferencias políticas entre los vecinos de los asentamientos Sol de Libertad y Nueva Nicaragua, mantienen sin agua potable a unas 350 familias que habitan en este último sector, donde la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, ha reparado la tubería dos veces, sus trabajadores han sido agredidos y las cuadrillas han escapado de ser quemadas.

El presidente Daniel Ortega entregó estas tierras a los pobladores el 14 de julio de 2009, y el 23 de enero de este año les dio títulos de propiedad, en la zona conocida como Nueva Nicaragua. Sin embargo, desde que se instalaron en el sector sur de Villa Libertad, las diferencias iniciaron con los habitantes colindantes.

“Ellos vienen y nos dañan el tubo para que quedemos sin agua. Es tercera vez que lo hacen y ya tenemos 15 días agua”, dijo Juan Francisco Pérez, representante del Gabinete del Poder Ciudadano (GPC), quien asegura que un grupo de personas del asentamiento Sol de Libertad realiza estos actos vandálicos porque exigen el pago de 40 córdobas “y eso se llama extorsión”.

Pérez destaca que la última vez unas 25 casas pagaron hasta tres mil córdobas a cambio que no dañaran el tubo y eso se les hizo costumbre, porque ahora exigen el dinero. La situación se agravó fue expuesta ayer a las autoridades de Enacal, algo que confirmó la divulgadora Maritza Tellería.

“Nosotros hemos hecho lo posible por solucionar este caso, pero ya se escapa de nuestras manos y nuestras cuadrillas corren peligro al entrar en esa zona”, dijo Tellería, quien ayer se encontraba reunida con los pobladores en el sitio donde rompen el tubo.

Pérez destacó que la denuncia ya fue llevada ante el Secretario Político del FSLN en este sector, William España, con quien esperan sostener un encuentro junto a la contraparte y las autoridades de Enacal, este próximo miércoles a las nueve de la mañana.

Enacal espera reparar el tubo por tercera vez pero antes espera el compromiso de que la situación no se repetirá. Al menos eso dijeron ayer los directivos al recibir a los pobladores en las oficinas centrales, donde también recibieron otra queja por derrame de aguas negras en el barrio Cristo del Rosario.

Martín Torres, vecino de este barrio capitalino, señaló que otra vez las aguas negras emergieron de los desagües de las viviendas e inundaron el vecindario, dejando un ambiente putrefacto en una cuadra entera.

“Esa incidencia ya quedó resuelta. Hallamos un balde que estaba obstruyendo el drenaje en la tubería. Anteriormente hallamos pampers y ropa que la gente echa en los tubos y eso es lo que ocasiona el problema”, dijo ayer la divulgadora de Enacal.