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El cáncer de cuello uterino sigue ganando la batalla a las mujeres nicaragüenses que luchan día a día para combatir esta enfermedad. Según las estadísticas nacionales diario mueren dos féminas a causa de ésta.

En 2010, el personal del hospital de referencia nacional “Bertha Calderón”, detectó 650 casos nuevos y por lo menos el 70% se encontraba en etapa avanzada. Además, según cifras de dicho centro, Nicaragua es el país que reporta más incidencia de esta patología a nivel centroamericano.

El año pasado, sólo el “Bertha Calderón” brindó 12 mil consultas, sin contar las demás atenciones en el sector privado y previsional. Todavía se desconocen las causas exactas que originan el cáncer cervical, pero los expertos lo han asociado en un alto porcentaje con el virus del papiloma humano. Esta pandemia comienza a desarrollarse desde que la mujer inicia la vida sexual y se manifiesta con alteraciones en las células.

Para la doctora Indiana Talavera, Jefa de Servicio de Oncología del “Bertha Calderón”, la única forma de detección de este tipo de cáncer es a través del papanicolaou, un procedimiento que se recomienda a la mujer al menos tres veces al año, desde que inicie vida sexual. Si en estos controles no se diagnostica nada, la paciente puede chequearse cada dos o tres años.

Fundamental detectarlo a tiempo

“El cáncer de cervix es importante detectarlo tempranamente, cuando se están alterando las células. Desafortunadamente, las que llegan al ‘Bertha Calderón’ ya se encuentran en etapa avanzada. Esta enfermedad presenta cuatro etapas: la primera puede ser curada completamente con cirugías, pero de la etapa dos en adelante se necesita radioterapia y quimioterapia y, sólo un 40% de las pacientes puede sobrevivir”, consideró la doctora Talavera.

Explicó que al principio de la patología la mujer no detecta ningún síntoma, pero cuando la enfermedad está avanzada se presentan sangrados, secreciones, dolor y pérdida de peso.

Según la especialista, el cáncer podría tardarse hasta diez años en desarrollarse, desde que inicia hasta que llega a su etapa final.

“Si nosotros detectáramos los casos de forma temprana, cuando la mujer está asintomática, el país gastaría mucho menos, si es que comparamos los costos en que incurre una paciente con cáncer avanzado”, mencionó.

“Una mujer si se atiende tempranamente puede gastar de 500 a un mil dólares en su tratamiento, pero en estado avanzado puede necesitar hasta 10 mil dólares. Ese dinero que ocupa el país para atender enfermedades avanzadas podría invertirse en campañas de prevención, para que la gente asista a la detección más temprana”, sugirió.