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Desde el día que su hija se fue de la casa, su vida ha sido una constante incertidumbre. La desesperación e impotencia hacen que los días sin saber de ella sean los peores de su existencia. Doña Corina López Morales, de 38 años, madre de siete hijos, llora al no saber nada del paradero de Carolina del Carmen García López, de 18 años, y se siente triste porque no encontró en la Policía Nacional lo que esperaba: apoyo.

El pasado 12 de noviembre de 2010 fue el último día que la vio antes de dirigirse al hospital. Fue mediante una llamada telefónica que otra hija le informó que Carolina se iba. Por más que trato de persuadirla, ella había decidido irse a trabajar y lo único que logró es evitar que se llevara a su retoño de dos añitos, que todas las noches llora y pregunta por su mamá.

“Yo no lo conozco, no sé quién es. Sólo sé que su nombre es Desler y le apodan ‘El Chimpa’, vive en El Crucero, lo conoció en el trabajo, ya que ella laboraba en la finca “San Ramón”, sembrando y cortando tomates, entre otras cosas”, explicó doña Corina López.

Hace más de quince días que este sujeto regresó a su casa, en El Crucero, pero sin su hija o información de su paradero, por eso lo fue a denunciar y la respuesta que recibió de un detective fue que “ella iba a regresar con una panza”, mientras que en la Comisaría de la Mujer y la Niñez, le manifestaron que nada podían hacer, porque ya era mayor de edad. “Yo le contesté que no importa, porque soy su madre y siempre la voy a recibir, pero que me ayudaran a que ese hombre diga ¿qué hizo con ella o dónde la dejó? Si la mató quiero saber”, dijo la angustiada señora, mientras rompía en llanto.

Precisó que la última vez que tuvo comunicación con su hija, ella le informó que estaba en el Norte del país, y desde entonces ya no contesta el teléfono. Cualquier información al respecto pidió reportarla al número telefónico 8826-6551, y preguntar por don Juan García, papa de Carolina. También dejó el número 8846-2540 de su abuela materna, Luisa Amanda Contreras.