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Desde que las tapaderas de los manjoles se convirtieron en un negocio para pandillas delincuenciales que las roban y venden a chatarreros o a fundiciones, los conductores de autos y motos ya no pueden manejar con tranquilidad por las calles de Managua, pues al menor descuido pueden sufrir un grave accidente.
Igual ocurre con los transeúntes, ya que corren el peligro de caer en uno de los hoyos, principalmente en horas de la noche.   “Hace unos días doña Auxiliadora, una señora de 62 años se cayó en ese manjol y ahorita está en cama, se quebró el brazo y se dañó la columna, hasta anda en silla de ruedas”.
“Ella iba a cuidar dos tramos por la noche y no se fijó, la tuvieron que sacar los miembros del Cuerpo de Bomberos” contó Maura Guzmán y unas vecinas del barrio “Los Ángeles”. Los habitantes de ese barrio expresaron que ya han ocurrido otros accidentes, sin embargo, no han llegado a poner la tapadera a ese manjol ya que “se la roban cuantas veces coloquen una nueva”.

Tapas terminan en las chatarreras o fundidoras
En un recorrido realizado por EL NUEVO DIARIO en distintos barrios, se pudo constatar que las calles lucen con aros que dan al vacío de la tierra, un hueco donde antes estuvo una tapa de hierro.
Algunos habitantes colocan en el hueco,  ramas de árbol, palmas, pedazos de madera o piedras que sirvan para “señalizar” y evitar que algún transeúnte caiga o un vehículo quede entrampado.
“Aquí viene un carretón por la madrugada y se lleva todas las tapaderas de los manjoles. En el carretón andan como cuatro chavalos que son de las chatarreras, así que ellos son las responsables de esos robos.
También se las compran a los borrachos o a los pandilleros”,  dijo  Roberto Hernández, habitante del barrio “San Luis”.
 “En las chatarreras les pagan a dos o tres córdobas la libra de hierro, imagínese cuánto pesa una tapa de manjol, por eso los vagos tienen buen negocio a costillas de los impuestos que pagamos”, agregó Hernández.
Hasta la fecha, Enacal tiene una campaña para colocar nuevas tapas de cemento, pero el esfuerzo queda corto en relación a la rapidez con que está ocurriendo el robo de las  tapas metálicas.
Los pobladores afectados manifestaron que Enacal debería cambiar por completo el material de las tapas, pues sólo así se acabará el negocio de los que funden hierro y otros metales. Igual crítica expresaron contra la autoridad policial, a la que piden haga la detención de estas personas ya que afectan a la comunidad.

Larga lista de barrios sin tapas

En el barrio Costa Rica se contabilizaron aproximadamente 10 manjoles sin tapaderas, de igual manera en el barrio “Los Ángeles”, barrio “San Luis”, barrio “El Edén” entre otros.
La señora Marina Wendell que venía de realizar compras y se dirigía a su casa en un taxi, fue sorprendida cuando el conductor de la unidad de transporte no vio el manjol sin tapadera y una de las llantas delanteras quedó enganchada en el agujero. El taxi logró salir con ayuda de vecinos del barrio, aunque la unidad que conducía sufrió daños en la dirección y la carrocería.
“Es una barbaridad lo que hacen, uno paga sus impuestos y Enacal no se preocupa por dar solución a este problema, no es que tengan culpa, pero deberían hacer algo, que sancionen o encarcelen a quienes se roban las tapas de los manjoles, porque nos perjudican a todos. Gracias a Dios no me pasó nada, pero si un niño se va ahí se mata”, expresó la señora Wendell.