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Desde su construcción, los habitantes de las 125 casas de residencial Prados de Eucalipto han tenido que lidiar con múltiples problemas, entre ellos, las inundaciones que convierten en ríos las calles, pero ahora se suma un nuevo cobro “extra”, de 44 dólares con 48 centavos, que la urbanizadora pretende cobrar por el mantenimiento de una planta de bombeo de aguas residuales.


Este mismo cobro se extendió a los residenciales vecinos, Palmanova y Bosques de Capistrano, los cuales fueron construidos por la misma urbanizadora Sooner.

 

Según los afectados, en el contrato de compra de las viviendas se les garantizaba tener los servicios básicos. Ángel Paredes, habitante del residencial, señaló que el pasado 24 de enero recibieron una misiva de las autoridades de la urbanizadora, donde les explicaban que a partir de este mes cada uno de los dueños de vivienda tenía que asumir el costo de operación de la estación de bombeo de aguas residuales, así como el del tratamiento de dichas aguas.


Paredes aseguró que desde que se vendió el último lote, en 2004, nunca se le ha dado mantenimiento a la bomba de aguas residuales, que ha causado serios problemas a tres residenciales.


En la cercanía de los últimos lotes del residencial, hay una estación con una planta eléctrica y dos bombas que se encargan de trasladar las aguas residuales a un pozo ubicado a unos dos kilómetros del lugar, pero debido a la falta de mantenimiento, sólo una de las bombas sirve y el trabajo se dificulta, y en algunas ocasiones termina hasta que el agua se derrama. Además de que sólo una bomba funciona la mayor parte de las veces, Paredes señaló que en algunas ocasiones Unión Fenosa llegó a cortarles la luz, porque los encargados del residencial no pagaban las facturas a tiempo, lo que conllevaba a utilizar la planta, y, por ende, a que las aguas residuales se desbordaran por el único manjol que tienen.

No cumplen con exigencias de Enacal
El último derrame de aguas se produjo en 2009, cuando las bombas dejaron de funcionar y el agua salió por el tragante, e inundó varias calles del residencial Palmanova. “Esas bombas nunca han tenido mantenimiento, y Enacal no las acepta porque no cumplen los requisitos, son muy pequeñas para la cantidad de casas que hay. Si se apagan, se empieza a salir el agua”, agregó Paredes.


Entre los tres residenciales afectados, hay 725 casas, y algunos vecinos han optado por ponerle una plancheta de cemento al manjol, no para detener el derrame de aguas sino para que el agua fluya lentamente. Ángeles Barberena, también habitante de Prados de Eucalipto, señaló que al lugar ya han llegado autoridades del Minsa y del Marena, pues debido a las fuertes corrientes que se producen cuando hay derrame es posible que haya un brote epidémico.


Ligia Margarita Guevara, miembro del comité de vecinos de Palmanova, indicó que rompieron relaciones cuando empezaron a hablarles del cobro, el cual ya estaba dentro del contrato.


“El contrato dice que una vez concluido el proyecto, se le dona a Enacal para que las atienda, pero la empresa no la quiso agarrar (la bomba) porque no cuenta con el mantenimiento ni con las condiciones necesarias”, añadió Guevara.


Las autoridades de la urbanizadora no han dado la cara desde que enviaron la misiva notificando de la nueva cuota por mantenimiento de la bomba.