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Después que el año pasado el doctor Enrique Beteta, Secretario General del Ministerio de Salud, Minsa, anunciara con insistencia como “logro” que en Nicaragua muy pronto contaríamos con la “Ley de Trasplantes de Órganos y Tejidos”,  hasta la fecha ni siquiera ha llegado a la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional.

No obstante, la doctora Nubia Cano, Presidenta de la Asociación de Nefrología de Nicaragua y miembro de la comisión que elaboró el anteproyecto de ley, aseguró que esta nueva ordenanza ya fue llevada al Parlamento, porque la terminaron de hacer en octubre del año anterior.

“La ley de trasplante quedó en una propuesta. Se llevó a la Asamblea y está ahí ahora. Nosotros dimos la propuesta de ley al Minsa, luego pasaba al Ejecutivo, que después pasaría al Parlamento. No nos han llamado nuevamente para hacer correcciones ni nada”, afirmó la doctora Cano.

Para junio del año pasado, la comisión de especialistas, liderados por el doctor Beteta, supuestamente estaba “dando los últimos retoques” al documento, para luego enviarla a las autoridades superiores del Minsa.

EL NUEVO DIARIO ha visitado en reiteradas ocasiones las instalaciones de la Primera Secretaría de la Asamblea, que es adonde llega primero toda nueva ley para que inicie el proceso de ser aprobada por los diputados, pero nos han informado que aún no ha llegado.

“Se necesita de forma urgente”
César Delgadillo, Presidente de la Asociación de Niños Nefropáticos, Annef, expresó que se necesita de forma urgente esta ley en el país, ya que existe un sinnúmero de pacientes que requieren de algún trasplante, pero no pueden optar a ello, porque no cuentan con un donante.  

Actualmente, en Nicaragua se realizan trasplantes de pacientes vivos relacionados, es decir, que el donante es un familiar cercano, por ello, el gran problema es que muchos no tienen quién les proporcione el órgano y requieren de un trasplante cadavérico, procedimiento que aún no está permitido legalmente en nuestro país.

La doctora Cano aseguró que “no tenemos estadísticas concretas, pero sí hemos observado que existe, igual que en el mundo en general, una gran incidencia de enfermedades renales crónicas. En Nicaragua este mal representa la tercera causa de muerte, es una cosa bien importante. Los lugares que tienen una mayor incidencia son los agrícolas, entre ellos el Occidente, Norte y centro del país”.