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“Lo más duro que me hizo vivir el alcoholismo fue cuando mis hijos negaron que yo era su padre, me negaron porque les daba vergüenza decir que ese borracho consuetudinario era su padre”, recuerda don Francisco, quien ahora es uno de los cuatro nicaragüenses que no se retiran de Alcohólicos Anónimos (AA) de cada cien que ingresan a estas organizaciones.


Los miembros de los AA tienen por norma no mencionar sus nombres completos, por lo tanto en esta información omitiremos sus apellidos. Carlos, coordinador del Comité de Información Pública de la Junta de Servicios Generales de AA, afirmó que en nuestro país hay 14 mil miembros en esta organización en 536 grupos, pero que de cada 100 alcohólicos que ingresan 96 recaen en la enfermedad y vuelven al infierno del licor.


Don Francisco tiene 68 años de edad, a los 15 se inició en tomarse sus primeros tragos de licor y hasta los 30 siguió tomando sólo los fines de semana. Pero el licor lo fue dominando y luego se convirtió en un bebedor consuetudinario hasta que a los 49 buscó ayuda en AA y comprendió que era víctima de una enfermedad que lo pudo llevar hasta la muerte.

Recuperó afecto de su familia
Don Francisco reconoce que fue un enfermo con mucha suerte, ya que a pesar de haberse sumergido en el infierno del alcohol, no perdió su trabajo, su familia ni su vida


Su esposa nunca lo abandonó y no renunció a continuar criando a sus hijos aunque su esposo no le ayudaba con los gastos, pues se bebía su salario en guaro. Pero el licor le dañó el sistema nervioso y ahora tiene las manos temblorosas.


“Recuperé el amor de mis hijos que ahora son profesionales gracias al sacrificio de mi esposa, soy uno de los pocos beneficiados del mundo del licor, pero al menos yo nunca vociferé y golpeé a mi mujer. Recomiendo a los jóvenes que no esperen tanto y no se dejen avanzar tanto el flagelo del alcohol para reconocer que es una enfermedad”, exhortó don Francisco.


Autopsias revelan el problema
Carlos dijo que en nuestro país se difunde muy poca información sobre este tema, por lo que se hace necesaria la ayuda de los medios de comunicación para hacer conciencia en la sociedad. “Es un problema muy grave porque los resultados de las autopsias en el Instituto de Medicina Legal indica que en más del 50 por ciento de las muertes hay presencia del licor”, aseveró.


Carlos desconoce el número de personas que han muerto en los últimos años a consecuencia de la ingesta diaria de licor, pero invitó a quienes tienen este problema a participar de los grupos de AA donde reciben sicoterapias, recomendaciones médicas e información de organismos internacionales que abordan la problemática.