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El pequeño Carlos Fabián Herrera Altamirano, de dos años, forma parte del grupo de 350 personas diagnosticadas con hemofilia, para cuyo mal el tratamiento es caro y escaso en nuestro país. Además, a estos pacientes se les atiende únicamente en la Cruz Roja Nicaragüense, gracias a donativos.

Esta situación ubica a Nicaragua como el país que tiene las mayores deficiencias en cuanto a la atención de pacientes hemofílicos, respecto a los otros sistemas sanitarios de la región centroamericana.

La mamá de Carlos Fabián, Carla Mercedes Altamirano, originaria de Matagalpa, comentó lo difícil que ha sido para ella lidiar con una enfermedad crónica, de la que casi no hay medicamentos en el país, ya que esto tiene un costo entre 0.25 y 0.95 centavos dólar la unidad. El paciente, de acuerdo con la edad y con el tipo de sangrado, puede requerir grandes dosis de medicamento.

En el caso de los adultos, las probabilidades son más riesgosas, puesto que un individuo que pesa 70 kilos, puede requerir de 3 mil 500 a cuatro mil unidades en una sola dosis, lo que implica la inversión de dos mil dólares en una sola dosis de tratamiento.
Carla aseguró que en Matagalpa, los médicos han atendido muy bien a su hijo.

Urgen presupuesto del Minsa
La doctora Margine Gutiérrez, Directora del Centro Nacional de Sangre y encargada del programa de atención a pacientes con trastornos de coagulación, de Cruz Roja, manifestó que en este momento urge que el Ministerio de Salud destine una partida presupuestaria para la atención de estos pacientes.

También comunicó que en nuestro país existe un gran subregistro de casos. Cruz Roja tiene inscritos 350, los que en su mayoría se encuentran en edades de entre cuatro meses y 18 años.

La hemofilia en un 85% es hereditaria, mientras que un 15% se debe a la mala transformación genética. Generalmente, el paciente presenta hemorragias internas y hematomas.