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La fe religiosa se observa en los diferentes meses del año y en Masaya, la manera de hacer mérito a la pasión y muerte de Cristo se observó en cada actividad realizada en Semana Santa.

A pesar que en los distintos templos de Masaya se celebra la  Semana Santa, la iglesia El Calvario aglutina a fieles de todos los rincones de la cuna y capital del folclore nicaragüense.

El Viernes Santo, los feligreses tienen una manera particular de pagar por milagros recibidos, y los niños y niñas son vestidos  de Jesús de Nazareno.

Otros cargan la peaña que lleva la imagen que carga la cruz y se dirige al Calvario (Gólgota); otros van de rodillas de tres a cuatro cuadras, hasta llegar a la iglesia El Calvario.

Asimismo, otros rezan el Rosario de espalda al sentido que lleva la procesión, son algunas de las manifestaciones de agradecimiento.

La procesión entra a la iglesia a la una y media de la tarde, y recorre aproximadamente cuatro kilómetros por las principales calles de Masaya.

Las alfombras de aserrín donde pasa la procesión es una manera donde el arte se mezcla con la religiosidad, “la imagen de Cristo Resucitado, se aprecia en el tapete de aserrín”, manifiesta Jerónima Muñoz.


Comida y bebidas
La bebida y comida de la época también se hace presente, y los que pagan favores se preparan durante meses para lograr que el Viernes Santo todo esté listo y de esta manera se pueda dar de comer y beber a los que vienen en la procesión, “horchata, chicha de jengibre, maíz, y arroz con Gaspar, son entre otras de las comidas que regalan”, explicó Amparo Paniagua.

Paniagua, de 62 años, explicó que desde niña, acompañaba a su abuelita a preparar la chicha de jengibre, “buscaba a las mujeres que en piedra de moler, procesaban la payana de arroz para la horchata, el atado de dulce, y en trozos el jengibre, ahora también la procesamos igual”, dijo Paniagua.

Agregó que llevaban la bebida a caballo en dos cántaros, “ahora la llevamos en balde y nos vamos en taxi, porque mi abuelita, que murió a los 105 años, nos decía y nos repetía que sus padres pagaban una promesa… ahora yo debo seguir los que mi familia me heredó y agradecer a Dios por todo lo que me ha dado”, expresó Paniagua.