•  |
  •  |
  • END

Después que el cura párroco de la iglesia católica de esta ciudad anunciara en la misa del último domingo el acto de bendición, junto al alcalde Humberto Pérez Largaespada, de un nuevo cementerio en dos manzanas de terreno situadas en el perímetro este del barrio El Líbano, unos 300 habitantes se tomaron el lugar molestos por la decisión inconsulta, porque no quieren saber de tumbas al otro lado de las paredes de sus casas.

Luis Ángel Gutiérrez González, cuya casa colinda con el controversial terreno, en nombre de los protestantes por la inesperada decisión de la alcaldía, dijo que todo el vecindario se vería afectado porque un muro perimetral para el pretendido cementerio agravaría las inundaciones que en cada invierno los afecta.

Indicó que toda la lluvia y las aguas servidas del barrio el Líbano y colonia “Manuel Galeano” --con el terreno inclinado hacia el este-- pasan sobre las dos manzanas, y el acuífero en el sitio está a escasos metros de profundidad, lo que haría flotar a los difuntos.


En el actual sacan uno para enterrar otro
Vidal Montenegro, concejal del municipio, dijo que en la última reunión, apuradamente se introdujo la moción de hacer el cementerio en el terreno que la alcaldía había comprado, y que según los vecinos, creían se iba a lotificar en beneficio de familias que necesitan una vivienda. “Eso se aprobó, pero el Concejo puede anular el acuerdo si los habitantes lo solicitan en la sesión del tercer viernes de marzo”, propuso.

Gutiérrez González, al igual que otros ciudadanos, reclamó porque el Concejo no consultó primero a los habitantes para aprobar el proyecto que califican de mal gusto. “No sabemos si hay un estudio de impacto ambiental aprobado por el Marena o un aval del Ministerio de Salud para saber si el lugar tiene las condiciones para eso, porque el viento sopla del este, teniendo al cementerio que quieren hacer antes que nuestras casas”, manifestó.

Además, demandaron que toda ordenanza municipal sea consultada con la ciudadanía antes de ser aprobada, tal como manda la Ley de Participación Ciudadana.

Plantearon que dos manzanas son insuficientes para una población urbana de más de 20 mil habitantes. Los afectados comentaron que las autoridades locales deben pensar a largo plazo, con un nuevo cementerio que esté alejado del perímetro de la ciudad, en el sector oeste, donde no afecte a la población y de al menos cinco manzanas de extensión.

El antiguo cementerio ya está saturado, y debido al desorden del mismo, en ocasiones sacan las osamentas antiguas para enterrar a otro muerto.

Se supo que el edil Pérez Largaespada desistió de la decisión, y anunció a los inconformes pobladores que el terreno donde se pretendía construir el camposanto podría ser destinado para un campo deportivo. No obstante, a la par de la controversia, precaristas le cayeron al mismo terreno, lo que produjo otro conflicto que las autoridades se aprestaban superar esta semana.