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Este primero de junio inició oficialmente la temporada de huracanes que se extiende  hasta noviembre, por lo que miembros de la Dirección General de Bomberos junto con la Cruz Roja y Defensa Civil, reforzaron sus planes de prevención de desastres.  En este periodo lluvioso los bomberos, junto con los demás organismos de socorro de respuesta rápida, realizan inspecciones en las zonas propensas a desastres como inundaciones, deslizamientos de tierra, y otros.

También las brigadas  especiales del Comité de Emergencia de Desastres se mantendrán  activas de forma permanente.

15 puntos vulnerables
En Estelí, de acuerdo a los registros de esos organismos, hay al menos 15 lugares vulnerables.

Los riesgos aumentan porque hay varias familias que han construido viviendas en lugares bajos y cercanos a cuerpos de agua, y en otros casos han levantado las construcciones en sitios propensos a deslizamientos de tierra.

Destrucción de bosques
Para colmo, en el campo, las familias han destruido los bosques que son los que hacen de catalizadores o que disminuyen el impacto de tormentas y depresiones.  Otro problema es que se construyen casas de forma artesanal; es decir, sin cumplir con los estándares de calidad.

Según estudios realizados por el ingeniero William Montiel, especialista del Centro “Alexander Humbolt”, la región segoviana compuesta por tres departamentos, con 27 municipios, es sumamente vulnerable a desastres como deslizamientos de tierra e inundaciones, debido a la destrucción de bosques y la sobre-explotación de los recursos naturales.

Sobrepastoreo
A esto se suman las tareas de sobrepastoreo de ganado; es decir, que los dueños de  hatos ubican cantidades de reses en un lote de terreno, lo que provoca afectaciones en estos, porque no se permite el crecimiento de especies propias.

El ganado consume el pasto o los arbustos naturales, por lo que nacen otras especies de plantas que no son consumidas por las reses debido a su sabor o textura, y convierten las tierras en terrenos inservibles debido a la falta de nutrientes.

A los diferentes problemas se agregan los incendios que cada año provocan daños durante el verano, y por tanto, la reducción de las fuentes de agua, que afectan no sólo al ganado sino que se van mermando las posibilidades de consumo para la población.