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Persiste la preocupación de los comerciantes que ocupan tramos en el mercado municipal de Nueva Guinea, ante la posibilidad de un siniestro que termine con sus bienes, en vista que esta población no cuenta con los medios ni las autoridades  han adoptado medidas para evitar un incendio.

Nueva Guinea cuenta con el centro de compras más grande de la zona central del país. En las instalaciones están ubicados unos 600 comerciantes, pero lamentablemente el mercado no presta las condiciones de seguridad y de servicios  que amerita tener una infraestructura que resguarda todo tipo de mercaderías.

Según Cruz Contreras, un comerciante, manifestó: “ENACAL no presta el servicio necesario ya que sólo por la mañana tenemos agua, después los grifos quedan secos y el líquido vuelve hasta el día siguiente, las que venden comida tienen que estar preparadas con trastos para poder almacenar el vital líquido, porque de lo contrario no pueden elaborar los alimentos. Al presentarse una emergencia quién sabe cómo se resolvería, y a esto hay que agregar que existen tramos que todavía no tienen una buena conexión eléctrica”.

Hidrantes inservibles

Urania Chamorro expresó: “de los dos hidrantes que están en el Mercado ninguno funciona, mejor los hubieran quitado, más bien obstaculizan, pues son infuncionales y además las personas se golpean a cada rato cuando tropiezan con el mismo”.

Moisés Luna, comandante del Cuerpo de Bomberos de la zona manifestó que “voluntad hay, pero no tenemos equipos para prevenir cualquier siniestro porque actualmente no contamos con una cisterna, y en caso que se diera un incendio nos correspondería utilizar baldes”,
afirmó.

El ingeniero Pedro Gutiérrez por su parte manifestó: “el agua no llega las 24 horas al mercado, a lo que se agrega que no hay sitio para almacenamiento, además a los hidrantes les faltan varias piezas, que fueron robadas, pero estamos buscando una solución y hemos gestionado a nivel central que se nos apruebe un proyecto que incluye los famosos hidrantes”.

El incendio de 1995
Juan Manzanares, comerciante de ropa, fundador de dicho mercado manifestó que nunca se le olvidarán los malos recuerdos cuando se quemó el mercado municipal el 26 de diciembre de 1995  y no logró sacar nada, sólo cenizas quedaron de lo que un día fue un tramo surtido de ropa y zapatos. “Con grandes sacrificios salimos adelante y hoy me encuentro en el mismo lugar, vendiendo mis cositas, pero nunca es igual, ya que la pérdida de ese entonces fue de más de 100 mil córdobas”, dijo.

Manzanares concluyó: “Pido a los encargados de Enacal, Dissur, bomberos y alcaldía, que tomen cartas en el asunto, que hagan las conexiones de electricidad y supervisiones para que el mercado sea seguro y que los que habitamos en este  lugar, así como los que llegan a comprar, sintamos esa seguridad”.