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San Antonio Aparecido o “de la Ana López”, como también se conoce, es una imagen encontrada hace más de cien años por dos mujeres en el sitio conocido como “Piedrita de Agua”, cuando se dirigían a una misa en Masatepe.

Una de ellas, con deseo de miccionar, se arrimó a la orilla de “La Piedrita”, pero al levantarse escuchó el canto de un gallo, procedió a ver de qué se trataba y su sorpresa fue grande al observar la diminuta imagen.

Cuenta la leyenda, que el padre de la localidad levantó con gran júbilo la diminuta figura, diciendo a la feligresía presente que se trataba de San Antonio Aparecido y había que celebrarlo con fiesta, comilonas y un santo rosario en su honor.

Salida los 10 de agosto
Hoy, a través de los años, se cumple con el pedimento del religioso, por lo que todos los diez de agosto, San Antonio sale de su santuario donde permanece todo el año, en procesión por las principales calles del municipio de La Concepción hasta llegar al sitio conocido como “La Piedrita de Agua” lugar colindante con Masatepe.

La imagen tiene otras réplicas que son llevadas por promesantes a lugares diferentes de La Concepción, para rezarle el rosario, por supuestos favores recibidos.

Los milagros de oro y plata que la gente coloca a la imagen son muchos, supuestamente por haberlos salvado de la muerte, cuando son afectados por serias enfermedades o por otras causas graves. Año con año, se observan más participantes.

Mucho folclore
La diminuta imagen, cargada en hombros de promesantes y visitantes, es acompañada en su recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros, además de la multitud, por bailes folclóricos, como La Vaquita, Las Negritas, La Gigantona, La Muerte Quirina y otras expresiones, que llegan de los municipios de Masaya y Carazo, para danzar al son de marimbas y música de bandas filarmónicas.

Por su parte, Manuel Mercado Navas, alcalde de La Concepción, prepara grandes cantidades de platillos y bebidas típicas para repartir entre los que asistan y que acompañan a San Antonio al igual que lo hacen promesantes en sus respectivas casas, que esperan con igual brindis a los seguidores de “Toño”.

En la ermita de San Antonio, luego que regresa del recorrido, la gente aprovecha el momento para depositar su óbolo y colocar en su vestimenta milagros de oro y plata.