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Una sesión ordinaria del Concejo Municipal de Granada realizada en la comarca Malacatoya fue la oportunidad para que los habitantes de la zona plantearan, una vez más, las necesidades que padecen a unos 28 kilómetros al norte de la cabecera departamental.

Varios dirigentes aprovecharon el micrófono para expresar que los más de 18 mil pobladores de las 16 pequeñas comunidades que conforman Malacatoya se sienten abandonados por las autoridades locales y nacionales.

Don Ignacio Ramírez, de la comunidad San Pedro, abordó un aspecto sumamente sensible y considerado, la principal demanda de la zona: el mal estado de la carretera y los caminos de penetración. “Malacatoya es una zona productora de arroz, maíz, sorgo, tomate, chiltoma, ayote, pipián, sandía, melón y bastante leche, todo esto sale para Granada, Masaya y Managua sobre una carretera en mal estado. En algunos casos, tenemos que salir por Tipitapa, pero nos resulta demasiado caro. El otro problema son los caminos de penetración hasta las comunidades”, aseguró.

A Ramírez le preocupa los cuatro kilómetros intransitables que comunican a San Pedro con Punta de Agua, una ruta obligatoria para ellos. “Tampoco tenemos agua potable y 36 de las 97 casas de San Pedro no conocen la energía eléctrica”, señaló. Otros presentes como doña Mayela López también manifestaron su inquietud por los caminos que conducen a La Trinidad, Santa Ana y Los Ángeles.

“Hay unos grandes hoyos que no permiten la entrada de los buses, motos ni bicicletas, necesitamos que nos ayuden. Le pedimos al señor alcalde que por favor cumpla con sus promesas de reparar esos caminos, porque da horror vivir allí”, lamentó la señora.

No hay registro civil
Madres de familia también expusieron la problemática de no contar con una oficina para el registro civil de las personas, pues según dijeron, los niños alcanzan edades de tres, cuatro o cinco años sin ser inscritos. “Exigimos mayor atención en ese asunto del registro civil y pedimos servicio de calidad en el único centro de salud que tenemos. No es posible que los pacientes lleguemos casi muriendo y los aprendices de doctores nos respondan con maltrato”, denunció una de las madres.

La concejal Margarita Molina intervino para comprometerse a llevar el clamor al director departamental del Sistema Local de Atención Integral en Salud, doctor Omar
Malespín, a quien -dijo- hay que informarle sobre la situación. “Yo solicito al Concejo Municipal que a través de la comisión de Asuntos Sociales nos reunamos con el doctor Malespín para hacer un diagnóstico de la atención, recogiendo la delicada denuncia de la ciudadana”.

Por su parte, la dirigente de El Tabacal, Luz Cordonero, cuestionó la beligerancia de las autoridades para dar repuesta al deteriorado estado de las calles y vulnerabilidad ante inundaciones. “Ustedes no ven que nosotros vivimos en total olvido, después de las inundaciones aquí no viene nadie a ver a esta pobre gente… queremos que dentro del presupuesto 2012 nos aprueben una partida presupuestaria para la compra de una manzana de tierra y construir un albergue para los evacuados”.

Cordonero sugirió que el impuesto por uso de la barcaza, que diariamente ronda los tres mil córdobas, sea devuelto a la comarca en obras de desarrollo social.

No hubo compromisos
Los pobladores lamentaron que al finalizar el encuentro no haya habido compromisos de parte de los ediles en cuanto a la reparación de las vías de acceso. El alcalde, Eulogio Mejía, escuetamente retomó la pavimentación de cinco kilómetros de carretera, fondos de gobierno central.

“Nos hemos reunido con el ministro de Transporte y personalmente con el presidente de la república para solicitarle apoyo para los diferentes puntos de Malacatoya y sus comarcas aledañas. Con ellos estamos haciendo realidad la pavimentación de esta carretera; ya empezamos con estos primeros cinco kilómetros”, les dijo.