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El Instituto de Liderazgo Las Segovias, ILS, laureó a tres jóvenes estudiantes del departamento con el primero, segundo y tercer lugar, respectivamente, como ganadores del concurso “Ensayo sobre cómo preservar y conservar el río Coco y sus afluentes”. Además de un diploma, les entregaron un aporte económico de 750, 1,000 y 1,500 córdobas en efectivo.

Los premiados en este singular evento fueron: primer lugar, Joel Antonio Pastrana Rivera, de 17 años; segundo, Jaime José Gómez Rodríguez, de 16; y tercero Frania Mariela Martínez Díaz, de 16.

El jurado calificador fue integrado por reconocidos profesionales y educadores de Ocotal, entre ellos el biólogo y abogado Rodolfo Antonio Arana Chávez, la  profesora Ramona Esperanza Medina, y la ingeniera forestal Silvia Elena Castellanos González.

Se evaluaron parámetros como “claridad, precisión conceptual, lingüística, coherencia en las ideas y argumentos, ortografía, organización y estructura del escrito”.

Es cuestión de buenos hábitos
Los muchachos se desbordaron con sus reflexiones en el análisis de causas y efectos sobre el deterioro de los ríos y la naturaleza en general.

Demandaron que sus propuestas se lleven a la práctica “y no se queden solo escritas allí”, como lo afirmó Gómez Rodríguez, al momento de recibir su galardón.

Por ejemplo, el ensayista del primer lugar, Joel Antonio Pastrana Rivera, se proyectó filosófico en su presentación, exponiendo en primer plano una praxis muy concreta y como ser humano “se cuestiona así mismo”, pero con sentido de colectividad, su actuar negativo contra la naturaleza, pero al mismo tiempo, propone un cambio de mentalidad y remediaciones para disminuir el impacto.

“Propone una mentalidad racional frente al uso de los recursos, desde el tratamiento casero de la basura, el cuidado de una planta, el respeto a la Ley, y asumir prácticas del buen vivir y para ello hasta el diseño de planes personales”, relató Haydée Castillo Flores, Directora del ILS.

Acariciar y castigar
Sugiere implementar metodologías como capacitación-acción para hacer más efectiva la educación ambiental que forme a la ciudadanía, una conciencia dirigida a recuperar y proteger los ecosistemas; además, de impulsar programas de Planificación Familiar que regulen el crecimiento poblacional.

A las instituciones competentes le sugiere ser como el alacrán: “Acariciar, pero al mismo tiempo castigar o hacer coerción cuando la gente no cumple con la Ley”. También los ensayistas del tema ambiental reflexionan sobre el impacto de la pobreza en el medio ambiente.

“Personas que al no encontrar formas de subsistencia acuden a depredar el bosque, y por eso las quebradas que son afluentes del río Coco han sido deterioradas, porque la gente corta la leña para tener su combustible cotidiano”, se lee en el escrito del joven Pastrana Rivera.

Señala que Ocotal es una ciudad grande que produce importantes cantidades de basura, que si fuesen tratadas de manera adecuada no estarían contaminando al gran gigante de los ríos centroamericanos.

Solo se chupa agua de los ríos
“Recordemos que en las riberas del río Coco, kilómetros más abajo de su recorrido, muchísimas comunidades dependen de ese río, y si seguimos contaminándolo las personas que viven más allá (hacia el Caribe) tendrán agua contaminada”, comentó.

Los ensayistas hasta escudriñaron la psicología humana respecto a las diferentes conductas en su actuar con el medio ambiente: “Porque es el desarrollo de la conciencia lo que permite que actuemos de esa manera (negativo o positivo), y hago énfasis hasta en la necesidad de un cambio de mentalidad de las instituciones”, dijo Pastrana Rivera.

Castillo Flores manifestó que la iniciativa de estos concursos surgió en el momento de formular un proyecto para un miniacueducto de agua potable para la comarca Quisulí Arriba, jurisdicción de este municipio, donde no solo bastaba con instalar una grifo para que la gente tuviera el derecho humano de contar con el agua, sino cómo conservarla siempre.

“Los miniacueductos solo succionan líquido de la corriente, pero no le estamos devolviendo nada a su caudal, entonces ¿qué hacer?”, se preguntó.

Así surgieron las capacitaciones a los Comités de Agua y Reforestaciones; “crear conciencia y hacer este concurso con la niñez, juventud y adolescencia de todo el departamento, de diferentes escuelas, para que ellos se pusieran a reflexionar y propusieran ideas para las instituciones y la sociedad civil”, indicó.