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La Cooperativa Ladrillera “Narciso Bueso”, de la comarca Los Encuentros, está adoptando una nueva tecnología para el quemado del ladrillo cuarterón, además para sumar valor agregado, diversificar el producto, obtener rentabilidad económica y mitigar los impactos del cambio climático. Según Lesli Bueso Cáceres, técnico del proyecto, se trata de hornos mejorados, de cúpula o catenarios que atrapan el 95% del calor energético que reducen considerablemente la emisión de gases, CO2, a la atmósfera, contrario a los tradicionales que capturan solo el 40% y generan inmensas humaredas.

La otra ventaja que tiene impacto en la mitigación ambiental, explica el técnico, es el no uso de la leña, ripios y otros desechos del pino que recolectaban en los cerros de Macuelizo, Dipilto, Mozonte y otros municipios de Nueva Segovia.

La Ley de Veda Forestal les obligó a otras opciones como el uso de la cascarilla de café, arroz y el aserrín.

Para hacer más efectivo el uso de este material energético, Juan de Dios Bueso Almendarez, de la familia fundadora de la industria ladrillera, hace más de 40 años se costeó 2 mil dólares en la innovación de una fragua con un motor eléctrico para soplar aire al interior de la cámara del horno, mecanismo que adoptaron los demás ladrilleros y que se incluye en la nueva tecnología.

Ventajas que da lo nuevo
José Esteban López, dueño de una ladrillera en la comarca La Cruz, dijo que utiliza 60 sacos de casulla o aserrín para realizar una quema de 7 mil ladrillos en un horno tradicional.

En tanto, doña Rosa María Montenegro, quien el último martes inauguró su horno mejorado, dice que solo necesita 38 sacos para quemar la misma cantidad.

El tiempo de hornada en el tradicional es de 14 y 16 horas, y en el mejorado es de 8 horas, utilizando una mezcla de aserrín y cascarilla de café o de arroz. La reducción del costo de producción es sustancial, según los datos de los ladrilleros.

Un camión de leña tiene un valor de 5 mil 500 córdobas, y uno de desechos de café, arroz o aserrín es de unos mil córdobas.

 Montenegro, propietaria del taller La Unión, quien ya validó la funcionalidad de la nueva tecnología, manifestó que “es un cambio radical porque este horno emite menos humo y sale un material más fino y limpio. Estoy haciendo una variedad de productos”, expresó, refiriéndose a ladrillo de piso con formas decorativas.

La empresaria agradeció el logro a los organismos como Unión Europea, Cooperación Suiza para América Central, Cosude; Care de Nicaragua, Pyme Rural y Swisscontact, que apoyan al gobierno municipal de Yalagüina en el desarrollo de la economía local, que incluye el sector de rosquillas, frijoles y artesanía de bambú, en el marco de la promoción de “Medios de vida sostenibles para mitigar efectos del cambio climático en la microcuenca de las parte alta y media de la cuenca del río Coco en el norte de Nicaragua”.
   
Tomando la economía por el mango verdadero
Montenegro dijo que tiene 8 obreros permanentes, y con la ampliación dirigida a producir una diversidad de ladrillos finos para piso y fachaletas generará empleos exclusivamente para mujeres de la comunidad.

En Yalagüina existen 33 empresas familiares de fabricación de ladrillos y 28 aglutinan la cooperativa, donde 7 son mujeres empresarias.

La industria genera 130 empleos permanentes y 89 temporales. En el verano producen 750 mil ladrillos por mes, y en el invierno 350 mil. El producto se comercializa en toda la región de Las Segovias.

La alcaldesa Kati Johana López, durante la inauguración, manifestó que el esfuerzo ha mejorado los procesos de producción y en armonía con el medio ambiente.

Agregó que a través de la Oficina de Desarrollo Económico Local, ODEL, de la municipalidad, impulsa proyectos para beneficio del sector que desarrolla la economía dentro de una alianza público-privado.

En la inauguración del horno mejorado en el taller de Montenegro, participaron además de los ladrilleros, Huber Eisele, Director de Cosude para América Central; Beni Lang, Director de Swisscontact para América Latina; Martha Lorena Mora, Directora de Care en Nicaragua; Miriam Pereira, de Pyme Rural; Miriam Cruz, de Odel Yalagüina; y Tupac Rojas, del gabinete municipal de Mipyme.