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Martha Angélica Meza, de 25 años, trabaja en su tortillería desde hace más de cinco años, con apoyo del organismo Pro Mujer, que además de proporcionarle financiamiento económico para la expansión de su pequeño negocio, le brinda capacitación y asesoría empresarial.

Esta joven inició con un préstamo de 500 córdobas, y después de cinco años, accede a préstamos que ascienden a más de 11 mil córdobas, y su venta de tortillas, se ha triplicado.

“Producía 300 tortillas diario, las que vendía en mi casa en el reparto “Róger Deshon”, en Sutiaba, pero ahora con la ayuda de tres trabajadoras, produzco alrededor de mil 500 tortillas que entregó por la mañana y al mediodía en los distintos barrios de la localidad”, explicó Meza, quien heredó la tortillería de su progenitora Martha Lorena Meza.
Otra mujer emprendedora es Onelis María Vallejos, de 22 años, quien desde hace más de ocho años, comenzó a recibir crédito para su negocio de carne de res y de ropa.

“Inicié vendiendo pan y cosa de horno, después instalé un negocio de ropa y carne de res, ahora tengo mi propio negocio en mi casa, y afortunadamente no tengo dificultad en el pago de mi deuda”, dijo.

Vallejos agregó que con las ganancias ha logrado realizar mejoras en su propiedad.

Pobreza y limitaciones
“Las beneficiarias provienen de los estratos más pobres, pero aunque tienen bajo nivel de escolaridad, pocas oportunidades laborales y limitada participación en espacios de decisión, reciben crédito y capacitación, atención personalizada, lo que les permite salir adelante con sus pequeños negocios”, señaló Gloria Ruiz Gutiérrez, Gerente General de Pro Mujer Nicaragua.

Destacó que las beneficiarias oscilan entre 18 y 65 años, y aunque el programa contempla un enfoque de género, no se excluye a los hombres al crédito y a la capacitación.

Asimismo, explicó que el crédito está dirigido a la inversión en actividades económicas rentables, tales como servicios, comercio y producción no agropecuaria.

“El crédito se ofrece a través de la metodología grupal en asociaciones comunales y grupos solidarios, y la garantía que se exige es estrictamente solidaria”, apuntó Gutiérrez.

Pro Mujer cuenta en el país con seis oficinas equipadas con pequeñas clínicas donde se atiende a más de 29 mil mujeres socias de las asociaciones comunales y grupos solidarios, en los que se encuentra colocada una cartera de crédito superior a los 7.3 millones de dólares.