Yelba Tablada
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Las mujeres que comercializan pescado de Puerto Díaz fueron excluidas del proyecto de Apoyo a la Actividad Pesquera del Municipio de Juigalpa, que estaba implementando la cooperación española, por la negativa de éstas a organizarse y adoptar un nuevo modelo de ventas.

El proyecto incluía la organización, capacitación y comercialización para más de 40 mujeres vendedoras de pescado en panas, provenientes de la zona costera del lago Cocibolca. Ellas se rehusaron a hacer uso del tramo asignado en el mercado municipal, argumentando que la tradición es vender en la acera de la esquina del mercado y que solo ahí llegan los compradores.

Ivania Matamoros, coordinadora del proyecto de Adpesca, patrocinado por la cooperación española AECI, señaló que dentro de los beneficios que las mujeres perdieron estaba un financiamiento para mejorar la comercialización, ya que además de garantizarles un tramo para la buena manipulación del producto, la AECI les proporcionaría un capital para la compra de unos congeladores.

En el caso de las mujeres que venden en las calles, les entregarían unos termos móviles para preservar el pescado.

No les gustó trabajar en equipo
Matamoros destacó que las mujeres se negaron a organizarse y trabajar en equipo como una cooperativa, lo que les garantizaría una mejor venta, ya que se les capacitó para la preparación del pescado, el fileteado, empacado y hasta se pensaba en mejorar la cadena de comercialización.

El proyecto se fue para los municipios de Acoyapa, Morrito, San Miguelito y San Carlos, donde las mujeres vendedoras de pescado dieron un sí a la organización y al trabajo en equipo, mientras la municipalidad puso a la renta el tramo en el mercado que se les asignaría a las puerteñas.

El Minsa, por su parte, señaló que notificará a estas mujeres, porque no se la permitirá venta de pescado en las calles, porque exponen a la población a que el producto que consuman no tenga las condiciones higiénicas mínimas y provoque daños en la salud.