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Fracasó en sus intentos de negociación una comisión de representantes de los padres de familia con hijos estudiando en el centro escolar “Bertha Briones”, tras sostener una reunión con la delegada departamental del Ministerio de Educación, profesora Angelita Cano, para encontrar una salida al conflicto que se ha suscitado, ya que no desean la presencia como directora de Vilma Fuentes Castillo.

En el centro, desde hace unos dos meses se mantiene un serio conflicto porque los maestros supuestamente reciben maltrato de la directora. Cerca de 300 menores de edad, que reciben clases de primaria y secundaria, corren el riesgo de perder el año escolar ya que decenas de padres de familia decidieron este jueves tomarse las instalaciones del centro para demandar la destitución de la profesora Vilma Fuentes Castillo.

Aparecen los CPC

Los padres de familia dijeron que cuentan con el respaldo de los miembros del Consejo del Poder Ciudadano del territorio, y que llevaron firmas de los maestros, los que aseguran que la profesora Fuentes es arbitraria.

La directora, quien hace seis meses fue nombrada, se ha granjeado el malestar de docentes y padres de familia por su actuar, y según las denuncias de los maestros, les exige que trabajen aunque estén enfermos.

Doña Maritza Rodríguez, coordinadora de la Comisión de Padres de Familia, dijo que Vilma y Angelita han tratado de politizar las cosas y minimizar el problema que están planteando.

Los padres de familia denunciaron que en días recientes realizaron varias actividades para recaudar fondos y construir una cerca que proteja los jardines, y al parecer a Fuentes no le gusta el progreso, la limpieza y lo bueno, porque ella a todo se opone.

Martha Flores denunció que una computadora y una fotocopiadora que donó para el centro un organismo internacional, la profesora Vilma junto con la subdirectora del centro se niega a que los utilicen los maestros.

El año pasado dijeron que los padres de familia, los maestros y la directora anterior acordaron que los exámenes fueran fotocopiados y que los estudiantes pagaran cincuenta centavos por cada hoja, y no hubo problemas. Ahora, Fuentes prohibió su uso, pese a que siempre llevan un control estricto de los recursos y el poco dinero que se recauda ha sido para darle mantenimiento a las máquinas.